
FIRMAS PRESS.- La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha causado muertes, destrucción y sufrimiento a una escala devastadora. Su saldo desolador se suma al de otros conflictos que sacuden el Oriente Medio en los últimos años con una intensidad letal, como el de Gaza.
Los niños están entre las víctimas más vulnerables del azote de la guerra en esa región en llamas, y necesitan ayuda urgente para sobrevivir. Pero los conflictos, la violencia y el cierre de fronteras obstaculizan la entrega de ayuda a los más necesitados.
Esta semana tuve la oportunidad de hablar sobre esa crisis de nuestro tiempo con Janti Soeripto, presidenta ejecutiva de Save the Children (Salven a los Niños), una organización internacional independiente que ayuda a niños en 101 países con programas de salud, nutrición, educación y respuesta a emergencias para asegurar que los niños sobrevivan, aprendan y estén protegidos.

La presidenta de Save the Children manifestó que les preocupa enormemente que el conflicto regional en el Oriente Medio impacte a muchos países. “Dieciséis países se han visto directamente afectados –expresó–, con más de 250 niños muertos como consecuencia del conflicto en Irán, en particular en la escuela bombardeada en la ciudad de Minab, donde murieron unas 165 niñas. Y en la región estamos viendo un desplazamiento masivo, sobre todo en el Líbano, con casi 700.000 personas desplazadas. Eso incluye a 200.000 niños, y probablemente la cifra está subestimada, ya que suele ser difícil llevar la cuenta de las personas desplazadas que cruzan del Líbano a Siria”.
La situación de los desplazados por la guerra es muy precaria, una crisis humanitaria que solo se empezará a resolver con el cese de los conflictos. “Los desplazados se alojan en refugios, escuelas, automóviles, o duermen en la calle –explica Soeripto–. A menudo se trata de niños y familias que ya han soportado muchos años de conflicto, no solo estas últimas semanas de conflicto intensificado.
El impacto que esto tiene en los niños es devastador. Sus escuelas están cerradas. Eso significa que no solo no tienen acceso a la educación, sino tampoco a sus amigos, ni acceso a protección. Y si están en el camino huyendo de la violencia, esos viajes son claramente muy peligrosos para los niños”.
“Estamos respondiendo donde podemos –agrega Soeripto–, especialmente en el Líbano, donde ya tenemos un gran equipo distribuyendo refugios, artículos básicos, artículos para bebés, colchones, mantas, agua y alimentos. Tenemos personal en la frontera con Siria intentando ayudar a la gente cuando cruza la frontera. Y también estamos ayudando a las personas con necesidades humanitarias en Afganistán, Gaza y Cisjordania, Irak, Siria, Turquía, Yemen y Pakistán. Dondequiera que la gente cruce esas fronteras, estaremos allí para apoyarlos”, afirma.
En Gaza, devastada por la campaña militar israelí, y donde muchos trabajadores humanitarios han sido asesinados, Save the Children cuenta “con un equipo increíble –expresa Soeripto–, compuesto por palestinos que han trabajado para nosotros durante muchísimos años. Han visto morir a 20.000 niños, pero pensamos que esa cifra puede estar subestimada, porque creemos que todavía hay personas enterradas bajo los escombros en Gaza”.

Da más detalles sobre la tragedia en el arrasado territorio palestino: “Ha sido difícil para organizaciones humanitarias como Save the Children continuar con nuestro trabajo a la escala necesaria porque, incluso después del alto el fuego, que ha mejorado un poco la seguridad, sigue habiendo violencia. Aún siguen muriendo niños. Seguimos sin acceso suficiente para entregar suministros y servicios humanitarios y responder a todas las necesidades de los niños. Aún hay miles de niños desnutridos, gravemente desnutridos. Los niños llevan más de dos años sin ir a la escuela. Estamos especialmente preocupados no solo por la falta de escolarización y aprendizaje, sino también por la salud mental y las necesidades psicosociales de estos niños que ya han perdido tanto”.
Save the Children lleva a cabo su misión humanitaria afrontando obstáculos considerables como la amenaza de la violencia y el cierre de fronteras. Y la organización, al igual que las agencias de ayuda de la ONU, encara también problemas con la financiación de sus operaciones. “El dinero disponible para asistencia humanitaria ha disminuido durante el último año –señala la presidenta ejecutiva–, no solo el procedente de Estados Unidos, sino también de países europeos. Estamos viendo una brecha cada vez mayor entre la cantidad de personas necesitadas y el nivel de asistencia que el sistema humanitario en general puede proporcionar, incluida la ONU. Por eso, pedimos al sector privado que apoye a organizaciones como la nuestra y a las agencias de la ONU para que realmente puedan responder”.
En medio de los devastadores conflictos actuales que es preciso detener, salvar a los niños es un empeño humanitario, heroico y urgente. Es una misión que debe recibir la mayor prioridad de los gobiernos, del sector privado, de la sociedad civil, de todos. Porque, como dijo José Martí, el escritor y líder independentista cubano del siglo XIX, “los niños son la esperanza del mundo”.
alende4@gmail.com
Andrés Hernández Alende es un escritor y periodista radicado en Miami. Sus novelas más recientes son 'El ocaso' y 'La espada macedonia‘, publicadas por Mundiediciones.