Editorial

Rumbo de las pensiones

La propuesta del PLN para permitir el retiro de la tercera parte de los fondos del Régimen Obligatorio de Pensiones para atender deudas es un nuevo golpe a la reforma más relevante y visionaria del sistema de jubilaciones

Cuando Álvaro Ramos, presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social, describe las recientes reformas del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) como un paso en la dirección correcta, invita a preguntar por el destino final. Estamos en camino, pero no sabemos hacia dónde.

El paso, al parecer, merece elogio únicamente porque impidió caer en un bache, pero su orientación no nos aproxima a la meta deseada. Si mantenemos el rumbo, las cotizaciones se harán insostenibles para el Estado y los particulares, las pensiones seguirán encogiéndose y la edad de retiro se alargará hasta el absurdo. Al final de ese camino, de todas formas aguarda el empobrecimiento de la vejez y, posiblemente, un estallido social.

El defecto está en el diseño, pero nos resistimos a reconocerlo. No hay manera de financiar el sistema y todas las reformas practicadas constituyen un reconocimiento tardío de las falencias y una posposición del derrumbe. Es un tema difícil y pocos lo plantean en serio, aunque urge discutirlo con la vista puesta en el horizonte y no en los baches.

La más dramática negación de la realidad es la propuesta del Partido Liberación Nacional de permitir el retiro de la tercera parte de los fondos del Régimen Obligatorio de Pensiones (ROP) para atender deudas. Es un nuevo golpe a la reforma más relevante y visionaria del sistema de jubilaciones.

Los creadores de la Ley de Protección al Trabajador se dieron cuenta, precisamente, de que no íbamos en la dirección correcta. La argumentación a favor del proyecto aprobado en el año 2000 abunda en explicaciones sobre la futura pérdida de valor de las pensiones del IVM. Las predicciones se materializaron sin falta. El ROP y las jubilaciones voluntarias fueron creados para compensar esas pérdidas.

El régimen complementario terminará de madurar en el 2035, si los diputados lo dejan, pero ya repone a los jubilados un porcentaje apreciable del ingreso obtenido como trabajadores activos. Cuando se produzca la madurez del sistema, el porcentaje rondará la quinta parte del salario.

Las pensiones complementarias fueron un paso en la dirección correcta, pero nos desviamos en la legislatura pasada cuando se aprobó el retiro a corto plazo. Ahora, el PLN propone aumentar la desviación sin comprender que ni siquiera el ROP alcanzará para apuntalar el sistema de jubilaciones. El IVM requiere cirugía mayor para no seguir por el mismo camino, es decir, el del deterioro.

Armando González R.

Armando González R.

Laboró en la revista Rumbo, La Nación y Al Día, del cual fue director cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. En el 2014 asumió la Edición General de GN Medios y la Dirección de La Nación. Abogado de la Universidad de Costa Rica y Máster en Periodismo por la Universidad de Columbia, en Nueva York.

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