Editorial

Editorial: La agenda de reactivación

No es necesario ni prudente optar entre el ordenamiento de las finanzas públicas o la reactivación económica, sino reconocer la estrecha relación entre ambas.

Shutterstock
Shutterstock

La reactivación económica no es posible sin la estabilización de las finanzas públicas, pero no es ocioso hablar de ella y, mejor aún, impulsarla mientras avanza la reforma fiscal y se consolidan los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional. No es necesario ni prudente optar por una u otra, sino reconocer la estrecha relación entre ambas.

El ordenamiento de las finanzas públicas tiene precedencia, pero se conseguirá con mayor prontitud si la recuperación de la economía aumenta la recaudación fiscal. Poner el acento exclusivamente en la reactivación es una quimera, como dice el presidente, Carlos Alvarado; sin embargo, es igualmente riesgoso perder de vista el estímulo a la actividad económica porque de eso depende la capacidad de crear empleo y riqueza.

El propio presidente lo admite cuando dedica una porción significativa de su discurso a la necesidad de reformar el esquema de contribuciones a la seguridad social para aliviar su peso sobre las planillas y estimular el empleo formal. Esa es una medida de reactivación económica cuya discusión no impide seguir trabajando en la agenda de ordenamiento fiscal.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌