Editorial

Editorial: Congreso inmanejable para un país ingobernable

El Congreso tardó algo más de dos años en llegar hasta este punto de atomización, pero el próximo parece que será, de entrada, un archipiélago todavía más disperso

(Shutterstock)

El Congreso se inauguró, en el 2018, con siete fracciones y un diputado declarado independiente antes del primer día de funciones. Nadie estaba siquiera cerca de la mayoría simple. Al Partido Liberación Nacional, el más numeroso, con 17 diputados, le faltaban 12 para alcanzarla.

Restauración Nacional, con 14 legisladores, estaba todavía más lejos y la bancada oficialista, junto con la socialcristiana, apenas sobrepasaban en un par de diputados a la fracción liberacionista. La mayoría calificada, necesaria para las reformas más trascendentales, no estaba al alcance de las dos primeras y, para lograrla por margen muy estrecho, habrían necesitado incorporar a socialcristianos o gobiernistas.

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