Cahuita es un paraíso costero donde la riqueza natural contrasta con las dificultades de sus habitantes para salir adelante, como lo evidenció un reportaje publicado el 18 de octubre, “La Cahuita que quedó tras la caída de Pecho de Rata y su grupo criminal”, del periodista Christian Montero.
La pregunta que deja esta información es qué hará el gobierno de la presidenta Laura Fernández por estos limonenses que, desde mucho antes de la desarticulación de esa organización criminal, necesitaban oportunidades de empleo, acceso a estudios, formación técnica, opciones de vivienda y crédito para pequeños negocios. También requerían apoyo para aprovechar mejor el turismo y desarrollar otras actividades productivas.
Es urgente atender tales necesidades para reducir el riesgo de que otra banda dedicada al narcotráfico y al lavado de dinero ocupe el lugar de la organización de Edwin López Vega, alias Pecho de Rata. La urgencia se explica, sobre todo, por los rezagos sociales y económicos que evidencia el Índice de Desarrollo Social 2023, del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplán). Este instrumento clasificó a Cahuita en un nivel bajo de desarrollo, con 50,4 puntos sobre 100 y en el puesto 384 de los 491 distritos evaluados.
Los testimonios recogidos por nuestro enviado especial retratan a una población preocupada por sus ingresos, molesta por el estigma que pesa sobre ella y con necesidades que los políticos deben escuchar.
Un lanchero contó que Pecho de Rata les prestaba dinero sin intereses para reparar sus embarcaciones y que, en ocasiones, incluso les perdonaba las deudas. Agregó que ayudó a varias familias a construir sus casas y a otras les donó alimentos. Se trata, según su relato, de una comunidad marginada donde los políticos “vienen a pedir votos y se van”. Su testimonio ilustra cómo el narcotráfico gana influencia cuando el Estado se ausenta.
El reportaje recoge una estimación informal de unas 300 personas que obtenían trabajo en hoteles, restaurantes y otros negocios vinculados con la organización investigada. Aunque esa cifra no permite determinar cuántos empleos desaparecieron, sí obliga a las instituciones del Gobierno a identificar a las familias que perdieron sus entradas económicas y facilitarles alternativas para recuperarlos mediante actividades legales.
Otra advertencia que merece atención es la de Valeria Rose, integrante de la Asociación de Desarrollo y presidenta de la Cámara de Comercio de Cahuita. Según explicó, la falta de títulos de propiedad impide a algunas familias utilizar los terrenos que ocupan como garantía para financiar sus negocios o la educación de sus hijos.
Esta situación debe llevar al gobierno a examinar el estado jurídico de esas tierras y a habilitar opciones de crédito que no dependan exclusivamente de una garantía hipotecaria. Las dificultades para obtener títulos de propiedad no deben condenar a los pequeños empresarios a quedar excluidos del financiamiento formal y a depender de prestamistas o favores particulares.
A estas dificultades se suma la desaceleración del turismo. Algunos comerciantes locales atribuyen la caída de la actividad a situaciones anteriores a los operativos, como las lluvias o el deterioro de la imagen del destino. En cualquier caso, hablan de cómo sus pequeños negocios tienen dificultades para sostenerse pese a estar situados en una zona con recursos sumamente atractivos.
Allí se encuentra el Parque Nacional Cahuita, que alberga el arrecife más desarrollado del Caribe costarricense, bosques costeros, humedales y playas bordeadas de palmeras. A ese patrimonio natural se suma la cultura afrocaribeña que se expresa en música, tradiciones, gastronomía local y una rica historia. Por todo ello, más lugareños deberían poder beneficiarse del turismo, sin comprometer la conservación de los ecosistemas que lo sostienen.
El antecedente electoral también interpela al oficialismo. En el distrito administrativo de Cahuita, Rodrigo Chaves obtuvo el 58,55% de los votos válidos en la segunda ronda de las elecciones presidenciales de 2022, mientras que Laura Fernández alcanzó el 58,13% en los comicios de 2026. Aunque el voto de una comunidad no debe determinar las decisiones del gobierno, citamos estos datos porque hubo un pueblo que apostó por ambos y que, aun así, sigue sin recibir la atención que necesita.
Después de la caída de Pecho de Rata, el gobierno debe pasar del discurso a la acción. Entre sus tareas, está coordinar con la Municipalidad de Talamanca un plan de desarrollo y explicar cómo pueden destinarse a ese propósito los recursos que genera el millonario canon cobrado al operador del puerto de Moín.
El llamado también se extiende a los costarricenses que tienen la posibilidad de hacer turismo: visitar Cahuita es una forma de apoyar a las familias que procuran salir adelante. Como ellos mismos dicen, “hacemos cosas bonitas”, entre ellas el Festival Internacional de Calipso y el Cahuita Parade, actividades que permiten conocer y disfrutar de su cultura.
Todos podemos contribuir con nuestro grano de arena, pero la principal responsabilidad le corresponde al gobierno de Fernández, mediante planes y oportunidades concretas. Cahuita y su gente merecen que, después de la caída de Pecho de Rata, el Estado llegue para quedarse.