Editorial

Editorial: Cahuita necesita que el Estado ocupe el espacio que dejó Pecho de Rata

El desmantelamiento de la organización criminal no elimina las condiciones de pobreza, falta de empleo y exclusión que facilitaron su influencia. Cahuita y su gente merecen que, después de la caída de Edwin López Vega, el Estado llegue para quedarse

Cahuita Caribe Sur
Visitar Cahuita para hacer turismo entre sus bosques, playas y humedales es una forma de apoyar a las familias locales que procuran salir adelante. John Duran

Cahuita es un paraíso costero donde la riqueza natural contrasta con las dificultades de sus habitantes para salir adelante, como lo evidenció un reportaje publicado el 18 de octubre, “La Cahuita que quedó tras la caída de Pecho de Rata y su grupo criminal”, del periodista Christian Montero.

La pregunta que deja esta información es qué hará el gobierno de la presidenta Laura Fernández por estos limonenses que, desde mucho antes de la desarticulación de esa organización criminal, necesitaban oportunidades de empleo, acceso a estudios, formación técnica, opciones de vivienda y crédito para pequeños negocios. También requerían apoyo para aprovechar mejor el turismo y desarrollar otras actividades productivas.

Es urgente atender tales necesidades para reducir el riesgo de que otra banda dedicada al narcotráfico y al lavado de dinero ocupe el lugar de la organización de Edwin López Vega, alias Pecho de Rata. La urgencia se explica, sobre todo, por los rezagos sociales y económicos que evidencia el Índice de Desarrollo Social 2023, del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplán). Este instrumento clasificó a Cahuita en un nivel bajo de desarrollo, con 50,4 puntos sobre 100 y en el puesto 384 de los 491 distritos evaluados.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌