Editorial

Editorial: Basta de violencia

¿Es justo exigir a la policía soportar humillaciones y golpes mientras se cierran todas las posibilidades de resolver los conflictos por otros medios?

En ningún país del mundo un grupo de manifestantes puede amenazar con el ingreso violento a la casa de Gobierno, movilizar vehículos pesados para ponerlos a punto de arremeter contra las valla perimetral, insultar y provocar a la Fuerza Pública, lanzarle piedras y propinarle golpes con palos, sin desencadenar, en cada caso, una firme reacción policial. En el nuestro, todas esas acciones fueron necesarias para que la guardia civil entrara en acción. Eso no nos hace mejores ni más democráticos, sino indiferentes a la suerte de quienes se sacrifican para protegernos.








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