Columnistas

Vote responsablemente: infórmese

Más allá de buenas intenciones y discursos generales, hay que conocer la realidad del país y evaluar los planteamientos de los candidatos

El domingo se celebrará la decimoctava elección presidencial desde el último conflicto armado que vivió el país (1948). En esta ocasión, cerca de tres millones y medio de costarricenses están invitados a ejercer este derecho.

En el pasado quedaron las banderas, las masivas concentraciones, las pachangas y caravanas. Aunque el entusiasmo no debe menguar, emitir el voto exige en este momento un ejercicio más inteligente, reflexivo y crítico para, responsablemente, analizar y evaluar las propuestas planteadas por los partidos políticos.

Nunca como en esta ocasión los medios de comunicación y diversas organizaciones han propiciado espacios de análisis y discusión de los programas de gobierno. Este es un valioso recurso que debemos aprovechar para conocer a los candidatos y a las candidatas y sus propuestas.

En un contexto nacional y mundial complejo como el que vivimos, disponer de información es fundamental para conocer la realidad del país y evaluar los planteamientos de las personas que aspiran a gobernar.

Más allá de buenas intenciones y los discursos generales, la situación de Costa Rica amerita un debate informado sobre propuestas específicas para resolver problemas y aprovechar oportunidades nacionales.

Desde 1994, el Programa Estado de la Nación (PEN) publica anualmente los Informes Estado de la Nación, un valioso insumo para este ejercicio. Con ocasión de este proceso electoral, el PEN diseñó herramientas para facilitar ese ejercicio.

El Votómetro 2022 permite a toda persona contrastar sus posiciones con los candidatos presidenciales y en votemoscr.com hay artículos e información que facilitan el análisis y la comparación de las propuestas planteadas por los partidos en sus planes de gobierno.

Elegir libremente a sus gobernantes es un derecho que solo cerca de la mitad de la población mundial goza. De los 195 países evaluados por Freedom House en el año 2020, solamente 115 fueron calificados como democracias electorales, es decir, países que cumplen estándares mínimos de derechos políticos y libertades civiles.

En diversas naciones, varias de ellas centroamericanas, no es posible acudir a las urnas libremente y sin temor a ser víctima de violencia y represalias como consecuencia de la militancia en un determinado partido político, o la manifestación pública de posiciones políticas.

Las democracias en el mundo enfrentan retos. Incluso las más antiguas y consolidadas deben hacer ajustes para adaptarse a las nuevas formas de comunicación, interacción y convivencia social, y a las cambiantes expectativas de las personas sobre su bienestar individual y colectivo.

Como si eso fuera poco, la pandemia de covid-19 fue aprovechada por no pocos gobiernos para restringir derechos y libertades.

En la última medición del índice de democracia de The Economist, apenas 22 de los 167 países evaluados fueron considerados como democracias plenas. En estos viven tan solo 430 millones de los más de 7.000 millones de habitantes del planeta. En América Latina y el Caribe ocupan esa categoría Costa Rica, Chile y Uruguay, nada más.

Responsabilidad

El fortalecimiento de nuestra democracia en la Costa Rica de hoy requiere no solo más información y análisis antes de emitir el voto, sino también hurgar en nuestra conciencia y con la mirada en el futuro, renovar nuestro interés en los asuntos públicos y tomar acciones para reconciliar la política con las necesidades y expectativas de la población.

Para todo lo anterior, es necesario que los partidos políticos cumplan su papel de ser espacios para la discusión, la reflexión y la generación de propuestas sobre el desarrollo del país, y que usted y yo seamos conscientes de la responsabilidad y el derecho a pedir cuentas de lo que hacen y dejan de hacer, elemento inherente a la emisión del voto, ejercicio sin el que ese acto constituye emitir un cheque en blanco.

Independientemente de los resultados electorales, como sociedad, no podremos avanzar sin alcanzar acuerdos duraderos entre los diversos partidos políticos y sectores económicos y sociales para, con la mirada a largo plazo, promover las acciones que se requieren a fin de ampliar las oportunidades y el bienestar para todos.

De la capacidad que tengamos para poner a funcionar esos acuerdos y producir resultados tangibles y concretos, dependerá el futuro de nuestra democracia. Para quienes están desencantados y se sienten excluidos de las oportunidades y el bienestar, esa es la clave.

albertomora@estadonacion.or.cr

El autor es coordinador de investigación del “Informe estado de la región”.

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.