Hoy, domingo 1.° de febrero, son las elecciones presidenciales y legislativas, una jornada determinante para el rumbo democrático del país. Por ello, me sumo a divulgar el llamado que diversas organizaciones, instituciones y personas están haciendo para motivar a que vayamos todos a emitir el voto. Hagámoslo con los colores del partido de simpatías o vestidos de blanco.
Resalto como una hermosa opción el ir de blanco, porque este color que casualmente está en nuestra bandera, tiene un gran simbolismo: representa la paz que por muchos años hemos vivido gracias al Estado social del derecho que se fortaleció tras la fundación de la Segunda República.
Hechos como la abolición del ejército, junto con la decisión de dedicar esos fondos a la formación de los niños y jóvenes, de modo que la enseñanza les abriera oportunidades sin importar su condición social o la procedencia –área rural o ciudad–, sentaron las bases para esa sólida educación pública que ha sido pilar fundamental de la paz que disfrutamos.
Lo mismo puede decirse de las garantías sociales, herencia del periodo calderonista, esas que don Pepe, luego del conflicto armado, sabiamente defendió para impedir que fueran eliminadas por las presiones de una oligarquía obtusa. Destacan aquí la Caja Costarricense de Seguro Social y el Código de Trabajo, pilares de nuestra democracia, estabilidad política y paz social.
Reconociendo el poder de los colores y la vestimenta, vestir de blanco envía mensajes a quienes han actuado con odio, mentiras y amenazas, dividiendo así a la familia costarricense, y a quienes caminan hacia el populismo autoritario, afirmando que levantarán los derechos constitucionales, las libertades públicas y las garantías individuales. No podemos ceder, pues su pérdida marcaría el inicio de un gobierno autoritario.
Nuestra democracia ha sido fuerte y el sistema tiene las herramientas para garantizar la seguridad ciudadana respetando los derechos fundamentales. ¿Se deben modificar leyes, penas, delitos y procedimientos penales ante las nuevas acciones del crimen organizado? Claro que debe hacerse, actuando con celeridad y severidad, pero no violando los derechos de las personas buenas. Votemos para fortalecer la democracia y defender nuestros derechos y libertades.
nmarin@alvarezymarin.com
Nuria Marín Raventós es politóloga.