¿Podemos hacer ciencia de verdad en Costa Rica? La última Revista Dominical brindó buenos ejemplos de que sí podemos, pero, también, de que estamos lejos de hacerlo a la escala requerida.
El Radiotelescopio de la UCR en Santa Cruz (Rosac) estudia la actividad solar en un rango de radiofrecuencias que llena un vacío mundial para prevenir la afectación de las telecomunicaciones, los satélites y sistemas electrónicos globales. En los laboratorios del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), equipos de investigadores trabajan en crear implantes óseos “más vacíos” para que el hueso pueda crecer e integrarse al implante. El Ciclotrón de la UCR –único en Centroamérica– ya produce radioisótopos y radiofármacos capaces de localizar y tratar con precisión tumores diminutos dentro del cuerpo humano.
En el Centro Nacional de Alta Tecnología de nuestras universidades públicas (Cenat), diversos equipos investigan bacterias marinas en busca de los antibióticos del futuro, modelan ríos para anticipar inundaciones, rastrean microplásticos en alimentos del mar, convierten residuos agrícolas en materias primas de uso industrial, observan murciélagos para entender cómo toman decisiones colectivas, o recurren a satélites para leer el territorio y sus bosques.
La mayor parte del financiamiento de estas investigaciones viene del Fondo Especial para la Educación Superior (sí, el mismo FEES que el gobierno quiere frenar). ¿Por qué es importante el financiamiento público de la ciencia?
El conocimiento científico, una vez producido, puede ser utilizado de muchas formas y por mucha gente; por eso, en economía se le entiende como un bien público. El financiamiento privado puede constituir un complemento importante, pero el financiamiento público es indispensable para garantizar que el conocimiento científico que se produzca sea suficiente, de calidad y relevante para la sociedad. Así lo muestran los ejemplos citados y así lo demuestra la experiencia internacional: todos los países hoy avanzados, sin excepción, apoyaron con recursos públicos el desarrollo de su capacidad científica. Aprendamos de su experiencia.
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Leonardo Garnier ha sido profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional (UNA), ministro de Planificación Nacional y Política Económica (1994-1998), ministro de Educación Pública (2006-2014) y asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Cumbre por la Transformación de la Educación (2022-2023).
