Columnistas

Sobre la insolencia del poder

El poder puede ser letal y, aun no siéndolo, puede volver miserable la vida de muchos, precisamente porque implica dominio sobre personas y cosas

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En la vida pasamos dando recomendaciones para los demás. Y no solo eso, sino que hasta nos enojamos cuando no nos hacen caso. Entonces, nos preguntamos: ¿Y qué le pasa a este tipo? Pero cuando la cosa pasa por escuchar lo que los demás nos dicen, resulta que nos volvemos bien duros de entender: que no, que no saben lo que quiero, que sé mejor que nadie lo que necesito. La tradición oral resume esta disonancia de una manera bellísima: “consejos vendo y para mí no tengo”. Para los demás, pues, nada menos que mi sabiduría, y para mí, nada más que ella.








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