“¡Existe un movimiento coordinado de una oposición obstruccionista y comunista que se alió al Poder Judicial pa meterles miedo a los guanacastecos y al resto del país!”, gritó Rodrigo Chaves desde Nicoya, arengando a su público. “¿Están muertos de miedo? (¡No!). ¿Les da miedo la dictadura? (¡No!). ¿Les da miedo que cierre el Poder Judicial? (¡No!)”.
Chaves busca deslegitimar de antemano las acusaciones de autoritarismo haciéndose él mismo y su movimiento las víctimas de una conspiración. Su estrategia es de manual: usar el miedo y el odio como instrumentos y empezar a colar en la mente de la gente la idea de cerrar el Poder Judicial y la de instaurar una dictadura. Ayer, impensables. Hoy, ya anunciadas públicamente.
Su ataque al Poder Judicial se da justo al día siguiente de la exitosa captura de Diablo por parte del OIJ y la Fiscalía, a los que Chaves considera enemigos jurados y los insulta como parte de un Poder Judicial “oportunista, convenienciero (sic), hipócrita y aprovechado”.
A los autoritarios les molesta un Poder Judicial independiente justo porque garantiza los derechos de toda la población frente a cualquier amenaza, ya venga esta de un delincuente común, de un capo como Diablo o del propio presidente –lo escribo así porque Chaves aún no ha asumido el prefijo de “ex” que le corresponde–. Sus palabras lo traicionan: no dijo “¿Les da miedo que cerremos...?”, sino “¿Les da miedo que cierre el Poder Judicial?”. Él manda.
Pero Chaves no ejerce el poder solamente desde el cargo de ministro de la Presidencia, sino también, y sobre todo, desde el Ministerio de Hacienda, donde usa y abusa de sus potestades para castigar a sus enemigos políticos, como evidencia el ataque sin precedentes contra el presupuesto del Poder Judicial.
Las palabras no son inocentes. Los insultos no son inocentes. Polarizar al país transformando las discrepancias en amenazas y a los adversarios en enemigos no es inocente. Hablar de cerrar el Poder Judicial y hablar –como si fuera broma– de instaurar una dictadura no es inocente. Por eso, los exabruptos de Chaves sí debieran darnos miedo, pero un miedo que, en vez de paralizarnos, nos movilice.
leonardogarnier@gmail.com
Leonardo Garnier ha sido profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR) y de la Universidad Nacional (UNA), ministro de Planificación Nacional y Política Económica (1994-1998), ministro de Educación Pública (2006-2014) y asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Cumbre por la Transformación de la Educación (2022-2023).
