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Página quince: El Tec está a tiempo de rectificar

Uno se pregunta si más bien no se les estará abriendo la puerta del fracaso a muchos de los admitidos mediante los nuevos procedimientos

El Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec) estableció una metodología de admisión cuyo objetivo, por cierto imposible de cumplir, es asegurar el acceso a sus aulas a jóvenes de todos los sectores de la sociedad, sobre todo los más vulnerables.

Eso suena bien, si no fuera porque se excluye a muchos de los mejores candidatos y porque existen otros valores, fundamentales para el país, que la nueva política de la institución está desconociendo.

Los primeros afectados son muchos de los mejores estudiantes egresados de secundaria y, muy particularmente, quienes provienen de los colegios científicos.

Así es: un cambio en las reglas de admisión excluyó a muchos estudiantes con altísimo rendimiento. Se discrimina, no con base en idoneidad, sino con fundamento en otro tipo de criterios.

Se le da un portazo al futuro de quienes aspiran a ingresar a esa institución, con suficientes méritos, y se le vuelve la espalda al futuro de Costa Rica. Por eso, la noticia resulta desalentadora, para ellos y para el país.

Debo señalar que uno de los abundantes méritos que honran al Tec es el haber apoyado a los colegios científicos, en especial al de Cartago, desde antes de su fundación.

Con ese respaldo conté cuando emprendí el proceso de creación de esta modalidad de educación secundaria, cuyos frutos han beneficiado tanto a Costa Rica.

Por más de treinta años, el país ha contado con el apoyo del Instituto Tecnológico a esta institución —la más notable de la educación media pública— cuya fundación celebramos ahí, en el campus, no hace mucho, con la presencia del rector.

Temores. Es posible que, con los cambios, se haya querido fortalecer la vida democrática nacional, promoviendo una admisión territorialmente más amplia, más variada. Sin embargo, la democracia se favorece creando oportunidades de mejora para la juventud, sin sacrificar, por ello, a los mejores.

Pero en medio de las buenas intenciones surgen algunos temores. Uno se pregunta, por ejemplo, si más bien no se les estará abriendo la puerta del fracaso a muchos de los admitidos mediante los nuevos procedimientos.

¿Y qué tal si se cayera en la tentación de bajar el nivel de la enseñanza para ponerla a su nivel?

Hay otras formas de cumplir una función social verdaderamente significativa, ¿por qué no abrir un sistema de nivelación para los alumnos cuyo rendimiento previo es insuficiente? En este momento, eso constituiría una obra altamente positiva para el Tec y para la vida educativa nacional.

Cuando una institución de educación superior deja de lado a estudiantes de gran calidad, se daña a sí misma.

Las mejores universidades del mundo se pelean por incorporar a sus aulas a quienes tienen el más alto nivel, como un medio de incrementar su prestigio y enriquecer la calidad de sus tareas.

Quienes hemos sido profesores universitarios conocemos los beneficios de la participación de los mejores estudiantes: elevan el nivel del grupo.

El éxito posterior de los graduados, dentro del país e internacionalmente, beneficia, además, el prestigio de la universidad y de nuestra sociedad.

Costa Rica necesita enriquecerse con la acción de los mejores profesionales e investigadores. No estamos para desperdiciar talento, dedicación y recursos.

Si estas consideraciones son válidas siempre en la coyuntura actual adquieren un relevancia extraordinaria.

Pérdida educativa. El panorama es desastroso; se trata de una verdadera pandemia educativa. En el 2018 se despilfarró una buena parte del curso lectivo; el año siguiente no se aprovechó para subsanar las deficiencias, según lo atestigua el Informe de la educación, publicado por el Estado de la Nación.

El curso lectivo del 2020 es en la práctica inexistente para la educación pública. Por su parte, el ministerio del ramo le ha trasladado el problema a las universidades. ¿Se habrá meditado suficiente sobre el déficit en la formación de los estudiantes que ingresen a las universidades?

Nunca hemos estado más necesitados de aprovisionarnos de talento y de recursos humanos de la más alta calidad académica para los años futuros, precisamente porque en este campo se avecina una sequía.

¡Y en medio de semejante situación se desecha a buena parte de los mejores aspirantes a ingresar al Tec!

Se olvida que formarlos de manera óptima no es un detalle más: ha sido un propósito mantenido sistemáticamente, con grandes costos para el pueblo de Costa Rica.

La capacidad nacional en materia de alta tecnología debe ser asunto de la máxima prioridad. Admitir y graduar a los mejores forma parte de la visión estratégica de nuestro desarrollo.

El camino natural de los egresados de los colegios científicos es continuar estudios en el Tec. Su formación anterior los dota de competencias específicas en las ciencias, y ello coincide con la vocación de ese centro de estudios superiores.

Su formación es la apropiada y el país necesita a los mejores ahí. Precisamente cuando ponía en marcha el proyecto, conseguí el apoyo del Tec porque veía en el nuevo colegio un semillero de estudiantes bien formados y con vocación tecnológica y científica.

Ejemplo de éxito en la educación pública. Los alumnos de los colegios científicos son una muestra de lo que Costa Rica puede hacer; prueban que la educación pública puede llevar a cabo grandes cosas.

Desestimar los esfuerzos y los sueños de tantos años, de tanta gente, desperdiciar tanta incomprensión superada, es debilitar al país. Y que quede claro: no pedimos un régimen de privilegio; solo queremos que se reconozcan los méritos de quienes los tienen.

Estoy seguro de que las autoridades del Tec, al crear el nuevo sistema de admisión, estuvieron animadas por la mejor de las intenciones.

Por eso guardo la esperanza de que surja de ellas mismas y no de la judicialización del asunto una solución a este problema. La rectificación dará testimonio de nobleza y, en este caso, la recibiríamos con enorme satisfacción.

pachecof@mac.com

El autor es exministro de Educación.

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