El acoso escolar no debe verse solo como una situación en la que hay un agresor y una víctima. Es un fenómeno que involucra a compañeros, padres, docentes y a la sociedad en general. Aprovecho que el pasado 2 de mayo se conmemoró el Día Internacional contra el Acoso Escolar para compartir algunas reflexiones.
El papel de los padres es fundamental. Los progenitores enfrentamos un gran reto: educar y formar a nuestros hijos con afecto, comprensión y comunicación. De la formación que les demos dependerá la manera en que se desenvuelvan en la sociedad. Es nuestro deber criar hombres y mujeres capaces de aportar al país un mejor futuro.
Es lamentable saber que hay padres que desconocen lo que hacen sus hijos y tampoco están pendientes de lo que les ocurre. Su obligación es estar al tanto y actuar, no solo si son víctimas, sino también si son agresores. Mucho se ha dicho ya, pero conviene subrayarlo: las consecuencias del bullying pueden ser muy graves.
Deje de ser un padre o una madre ausente. Es fundamental que exista una buena comunicación entre usted y su hijo: escúchelo y aborde cualquier tema, por más difícil que sea. Esté pendiente de sus amistades y de su rendimiento académico. También es indispensable acercarse al centro educativo y conocer cómo se comporta y se desenvuelve.
Los docentes, por su parte, también juegan un papel muy importante, pues, si no atienden estas situaciones como corresponde, pueden poner en grave riesgo a estudiantes que, día a día, se sumergen en el sufrimiento y la depresión.
En este momento, muchos niños y adolescentes cuentan los minutos para salir del aula y descansar, aunque sea por unas horas, de la humillación. Al mismo tiempo, hay padres que no logran concentrarse en su trabajo, abrumados por la realidad que enfrentan sus hijos.
Como sociedad, no podemos permitirnos la indiferencia ni normalizar lo inaceptable. Cada silencio legitima el abuso. La denuncia constante, la presión sostenida sobre las autoridades educativas y la exigencia a los padres para que asuman su responsabilidad son acciones indispensables para romper ese círculo y sacar de la oscuridad a muchas víctimas del acoso escolar.
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Rocío Solís Gamboa es psicóloga con más de 40 años de experiencia en educación, niñez y adolescencia y violencia escolar. Fundó y dirigió la Contraloría de los Derechos Estudiantiles del MEP. Fue viceministra administrativa y viceministra académica del MEP, presidenta de la Comisión Unesco Costa Rica y miembro de la Junta Directiva del PANI.