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Lo que queremos ser

Si no somos conscientes de lo que queremos ser, no lucharemos por serlo, y seguiremos siendo lo que somos

La buena reputación de un país alcanzada por su apego a valores positivos será fuente de prestigio y de fama, de cariño y admiración, de atracción de visitantes e inversionistas, y, por lo tanto, de desarrollo.

Algunos países tienen una buena reputación por sus avances tecnológicos, su industria del entretenimiento, su poderío militar, su abundancia de petróleo, cobre, oro o litio, sus riquezas arqueológicas, su tamaño, sus infraestructuras monumentales, la presencia de grandes mamíferos, sus cataratas, rocas o lagos, la calidad de sus deportistas, su arte, orquestas y teatros.

En el caso de Costa Rica, nuestra buena imagen resulta de intangibles insertados por sus habitantes a lo largo de la historia, los cuales la mayor parte de la población mundial actual cataloga como positivos.

Nuestra geografía y naturaleza son impresionantes, pero no más que la de muchos países, lo que nos distingue son las acciones humanas para protegerla y preservarla.

Los activos con los que se asocia al país deberían ser conocidos por todos los costarricenses, empezando por los liderazgos, tanto dentro de la política como de los medios de comunicación, las organizaciones de la sociedad civil y, sobre todo, por quienes educan a niños y jóvenes (padres, maestros y profesores).

Este conocimiento es fundamental si queremos mantener la buena reputación.

Imagen y realidad

En algunos campos estamos lejos de lo que el mundo cree de nosotros, por lo que debemos trabajar fuerte para que la realidad alcance la imagen.

Independientemente de si se trata de mantener lo logrado o de alcanzar las expectativas, debemos actuar deliberadamente.

¿Cuáles son esos activos de Costa Rica, reales o atribuidos?

1. Una cultura de democracia arraigada y una institucionalidad consolidada para garantizarla.

2. Poder Judicial y Electoral totalmente independientes del Gobierno y de la política.

3. Elevados estándares éticos en la política y la Administración Pública.

4. Bastión de paz y sin fuerzas armadas.

5. Policía civilista, totalmente abocada a la protección de la población contra el crimen y autocontenida ante manifestaciones de descontento popular.

6. Respeto de los derechos humanos, tanto los tradicionales como los de nueva generación.

7. Disciplina ante el derecho internacional y escudado por sus normas.

8. Acceso universal a servicios de educación y de salud de alta calidad.

9. Bajos niveles de pobreza y buena distribución del ingreso.

10. Protección de los recursos naturales y protagonista en la lucha global contra el cambio climático.

11. Tratamiento adecuado de residuos.

Ideología del desarrollo

Ante extranjeros, el nombre de Costa Rica y el gentilicio costarricense generan buenas vibraciones. Cuando se apremia por las razones, se menciona toda o parte de esa lista.

Esto es lo que el mundo cree que es Costa Rica y lo que espera del país, y aunque hay personas que consideran que somos una promesa incumplida, la mayoría nos ve como ejemplo de vivencia de esa lista de cualidades positivas. Por eso, nos visitan y, en buena parte, por eso invierten en el país.

Lo mismo ocurre entre muchos de nuestros habitantes; o creemos ser o queremos ser así. Esa lista contempla lo que podríamos definir como la ideología del desarrollo en la que converge una amplia mayoría de costarricenses.

Más allá de esto, creo que estos son los elementos que retratan la identidad nacional y los conceptos diferenciadores a que aspiramos.

Consolidar y crear

De esa lista son hechos y logros del país el 1, 4, 5, 6, 7 y 10. En cuanto al punto 2, el cual en realidad es parte del 1, lo separo con el fin de enfatizar que si bien es cierto que el Tribunal Supremo de Elecciones es independiente, esto no es tan claro en el nivel superior del Poder Judicial (Corte Plena).

En cuanto a los puntos 3, 8, 9 y 11, el país tiene un buen camino por recorrer, principalmente, en lo que se refiere a la calidad de la educación pública y a la distribución del ingreso, donde estamos lejos de lo que el mundo cree que somos; peor aún, en lugar de avanzar, llevamos más de dos décadas experimentando deterioro en esos dos campos.

El “negocio” de Costa Rica está en consolidar lo alcanzado y avanzar o crear donde no cumplimos las expectativas y deseos de propios y extraños.

Focalizados en esta ruta, todo lo demás cae por su propio peso: la estabilidad y el crecimiento económico, la movilidad social ascendente, el espacio para las expresiones culturales, el financiamiento del deporte y el entretenimiento, la tranquilidad social.

Se trata, en términos de economista, de consolidar las ventajas comparativas existentes y de crear nuevas a partir de esa agenda de intangibles, de valores y conceptos.

Logros y aspiraciones

Es de vital importancia que permanentemente se ponga en la palestra ese conjunto de virtudes, las materializadas y las que se nos achacan.

Por ello, recurrentemente, debemos explicitarlas para que todos nos apropiemos de ellas y exijamos a los líderes en todos los ámbitos que avancen para consolidarlas y materializarlas y para que efectivamente lleguen pronto a ser componentes inherentes de la realidad nacional.

Si fuese cierto que hay consenso sobre esta agenda, la pregunta obvia versaría sobre el cómo completarla. La respuesta: mejorando sustancialmente la eficiencia y eficacia del aparato estatal. Pero esa es harina de otro costal, sobre lo cual he hecho propuestas a lo largo de mi vida.

Hoy mi interés es contribuir a precisar los logros y las aspiraciones que creo nos identifican como país.

En todo caso, aunque las herramientas revisten una importancia capital, lo primero es identificar los puntos de llegada en la construcción de nuestra historia y consolidar unidad de propósito alrededor de ellos. Porque si no somos conscientes de lo que queremos ser, no lucharemos por serlo, entonces, seguiremos siendo lo que somos hoy.

ottonsolis@ice.co.cr

El autor es economista.