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Lo que más me sorprendió esta semana: una canción del 99 que guarda vigencia en 2026

¿Cómo es escuchar a Fito Páez por primera vez a los 35 años (y tras reconocer al absurdismo de Camus como mantra)?

21\09\22 Parque Viva, Anfiteatro  como parte de su gira internacional El amor 30 años después del amor;  el cantante argentino Fito Páez se presento este jueves en nuestro país. En la foto: Fotos: Jorge Navarro para La Nación
21\09\22 Parque Viva, Anfiteatro como parte de su gira internacional El amor 30 años después del amor; el cantante argentino Fito Páez se presento este jueves en nuestro país. En la foto: Fotos: Jorge Navarro para La Nación

Culpen a mi padre, porque en mi inducción a la música durante mis primeros años, me inculcó la filosofía del mejor rock inglés y francés (Another Brick in the Wall, Part 2; La Bombe Humaine), pero no revisamos mucha materia del género en español. Así es como, muy adentrado en la experiencia de mi cuarta década, conocí a Fito Páez. Sí había oído varias de sus canciones, pues no hacerlo resulta imposible en Latinoamérica, pero nunca las había escuchado, menos disfrutado. Gracias a la bondad de mis colegas José y Francisco, pude hacerlo de la mejor manera imaginable el pasado viernes: un concierto en la Movistar Arena de Buenos Aires. El tercero con butacas agotadas en el año.

La magia de una obra de arte universal reside en su taladro perforador de espíritus que echa raíces en el corazón del espectador cuando sea, sin aviso. Me pasó con la canción Al lado del camino (1999). Una poesía tan vigente hoy como hace 27 años. Y tan vigente décadas antes de existir. En nuestra era de doomscrolling, inteligencias artificiales que muchos usan para no pensar y figuras de poder adscritas a la mentira y el maquiavelismo, los siguientes versos me supieron a himno de la humanidad. A mí y a 14.999 espectadores que sí se los sabían de memoria:

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