Algunas mañanas, a una hora inhóspita para leer poesía, leo poesía. Ahora leo el último libro que escribió Joan Margarit, Animal de bosque. No solo es el último porque no hay otro después de él; es el postrero, Margarit no escribió más porque murió en febrero de 2021, después de terminarlo. Teniéndolo en cuenta, mientras repaso sus poemas finales, me parece ver al poeta alejarse en silencio y perderse en la distancia y en el tiempo.
La lectura lo trae de vuelta. Imagino que mientras escribía, sabía hacia dónde se encaminaba, “…debilitado / por una quimio que no me ha podido / curar este linfoma…” Pero con todo y todo, se siente animado, agradecido, porque la mayor parte de su vida la compartió con ella: “Luminosos y oscuros, transcurrieron / sesenta años: incluso en los más duros / tuvimos el calor de las calles nevadas”, y la ha tenido durante todo ese tiempo a su lado, “con la misma sonrisa, y ayudándome / a componer estos poemas” que se los ofrece ahora, “acabando este año / que para mí ya está entre los que fueron / los más felices de mi vida”.
Entonces, el libro comienza siendo una evocación de su vida en común y se remonta a los primeros momentos, cuando: “Hacía poco que nos conocíamos / y ese día estuvimos los dos juntos, / hasta la madrugada, por las calles / que iluminaba aquella luz / cálida, blanca y fría”.
“Lo que nunca regresa es lo más doloroso”, dice Margarit en cierto momento, en un verso introducido de repente que más parece un aforismo. ¿Por qué lo dice, a qué se refiere? Podría ser porque echa de menos su infancia: “Fue en mi primera infancia, y mis ojos / se abrían en un amplio paisaje de secano”; o porque recuerda a su hija fallecida: “También es diferente la forma en que añoramos / los dos a nuestra hija. A veces no sabemos / quién de los dos está en el lugar más frío”.
Lo cierto es que advierto experiencias comunes: la mención de aquellos sesenta años, de la huerta de la abuela, de la hija que no está. Como Margarit dice, “… la poesía es, para quien la escribe, / aprender a escribirse a sí mismo. / Y para quien la lee, aprender a leerse”.
carguedasr@dpilegal.com
Carlos Arguedas Ramírez fue asesor de la Presidencia (1986-1990), magistrado de la Sala Constitucional (1992-2004), diputado (2014-2018) y presidente de la Comisión de Asuntos de Constitucionalidad de la Asamblea Legislativa (2015-2018). Es consultor de organismos internacionales y socio del bufete DPI Legal.