Columnistas

La obsesión de Donald Trump por convertir todo el país en una extensión de su marca

Cuando un presidente quiere poner su nombre a instituciones públicas mientras aún gobierna, la línea entre el Estado y el gobernante empieza a confundirse. No es un reconocimiento histórico, sino un acto de egolatría

EscucharEscuchar
Edificio de la Torre Trump en la ciudad de Nueva York, Nueva York, Estados Unidos
Como empresario del sector inmobiliario, Trump siempre fue hábil para promocionar su nombre como marca comercial. Esta es la Torre Trump, en Nueva York, cuya construcción empezó en 1979. (Shutterstock/Foto)







En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.