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La fragilidad del culto a Trump

Donald Trump ha cubierto edificios públicos con su imagen, adornado las paredes de la Casa Blanca con sus retratos, querido que su rostro aparezca en una moneda y bautizado edificios con su nombre

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Ilustración de Donald Trump frente al espejo
El culto al líder se nutre de su narcisismo y del deseo de orden o de una figura de autoridad fuerte por parte de sus seguidores. (Shutterstock/Fotocomposición)







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