La autoestima es esencial para nuestro bienestar psicológico. Es el concepto que tenemos de nuestra propia valía y se construye a partir de los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que hemos acumulado a lo largo de la vida. Creemos que somos listos o tontos, nos sentimos graciosos o aburridos, nos queremos o no.
A partir de las impresiones, evaluaciones y experiencias que reunimos, se va formando un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o, por el contrario, uno incómodo, marcado por la sensación de no ser lo que deseamos.
Una de las diferencias del ser humano con otros animales es la conciencia de sí mismo: la capacidad de establecer una identidad y darle un valor. Es decir, podemos definir quiénes somos y luego decidir si nos gusta o no esa identidad.
El problema surge cuando nos juzgamos o rechazamos. Esto produce dolor y puede afectar en gran medida nuestro bienestar psicológico. Es vital empezar por aceptarnos.
Cambie su punto de referencia sobre los hechos de su pasado. Muchas veces vivimos atormentados por situaciones que nos causaron dolor. No podemos cambiar el pasado, pero sí la manera de interpretarlo.
Cultive sus fortalezas, en lugar de concentrarse en sus debilidades.
Hable siempre en positivo. La manera en que nos hablamos influye en la percepción que tenemos de nosotros mismos.
Libérese de rencores. El rencor es una carga muy pesada que genera infelicidad y nos impide avanzar.
Aprenda a decir “sí” y “no” con honestidad. Cuando nuestras palabras contradicen sistemáticamente lo que pensamos o queremos, cedemos una parte de nuestra autonomía.
Cultive el hábito de confiar en usted mismo. Hágalo de una manera realista, sin creerse superior a los demás, pero reconociendo que tiene la capacidad de lograr sus objetivos.
Fomente su sentido del humor. Reírse de las cosas, incluso de uno mismo, es saludable y ayuda a afrontar las dificultades.
No huya de las responsabilidades. Acéptelas como retos que pueden ayudarle a crecer.
Ejercite su cuerpo. Practique algún deporte o, simplemente, salga a caminar.
No se trata de sentirse bien consigo mismo todo el tiempo, sino de aprender a tratarse con respeto incluso en los momentos de duda, error o fracaso. Esa actitud permite afrontar las dificultades sin convertirlas en una medida de nuestro valor personal.
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Rocío Solís Gamboa es psicóloga con más de 40 años de experiencia en educación, niñez y adolescencia y violencia escolar. Fundó y dirigió la Contraloría de los Derechos Estudiantiles del MEP. Fue viceministra administrativa y viceministra académica del MEP, presidenta de la Comisión Unesco Costa Rica y miembro de la Junta Directiva del PANI.
