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¿Estallará la guerra?

Es muy temprano para saber como terminará esto, pero pareciera que a Putin las cosas no le han salido como esperaba

Mis ojos no acreditan lo que ven y leen. Rusia invade Ucrania, pese a las advertencias de Estados Unidos y la Unión Europea. Su gobierno reconoce —porque sí y ante sí— a unos territorios ucranianos como repúblicas independientes y ordena a su ejército entrar allí como fuerza pacificadora, para supuestamente proteger a la población de ataques que nadie, ni Rusia, ha podido evidenciar que se hayan dado. Por actos así, originados en nacionalismos exacerbados, en el siglo pasado murieron más de 100 millones de personas.

El gobierno ruso es, por supuesto, el dictador Putin y pareciera como si, de repente, el reloj de la historia se hubiese echado ochenta y resto años para atrás. Una potencia se engulle (parte de) un país más pequeño pasándose por el forro el derecho internacional. Vivimos, sin duda, una peligrosísima crisis internacional, que puede tener graves consecuencias para la paz y estabilidad mundial.

La historia no puede reducirse, sin embargo, a un enfrentamiento de buenos contra malos, aunque sea imposible disputar que Putin es el agresor. Un complicado escenario geopolítico subyace por debajo de lo que el ojo ve. El gobierno ruso se ha sentido crecientemente cercado por la expansión hacia el este de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), liderada por los Estados Unidos, en zonas cada vez más cerca de su frontera. Varios países que, en su momento, fueron parte de la órbita soviética, son hoy miembros de esa organización. Encima Ucrania, un Estado que muchos rusos sienten como si fuera parte de ellos, se ha ido acercando a la Unión Europea luego de haber expulsado a un títere pro-Moscú del gobierno.

Putin ha escogido un buen momento para golpear. La Unión Europea se encuentra debilitada por varios factores: la salida de Inglaterra del bloque (Brexit), el final de la gestión de Merkel como canciller alemana y el corrosivo legado del debilitamiento de los vínculos trasatlánticos de la era Trump. Estados Unidos, por su parte, tiene el rabo entre las patas luego del desastre de Afganistán y está enfrentando un conflicto con China por la supremacía mundial.

Es muy temprano para saber como terminará esto. Pareciera que a Putin las cosas no le han salido como esperaba, pues la respuesta europea y norteamericana ha sido unitaria y contundente, lo mismo que la condena internacional (incluida China). ¿Estallará la guerra?

vargascullell@icloud.com

El autor es sociólogo, director del Programa Estado de la Nación.

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