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Enfoque: Cuidarnos

Si seguimos convocando 'beibi chauers' y 'pelones', perderemos el control de la pandemia

No sé ustedes, pero a como ando con esto del distanciamiento social, me apuntaría a cualquier “beibi chauer” que convoquen por ahí.

Aunque sé que en esta segunda ola pandémica hay que ir con tiento a la hora de transitar caminos, las tentaciones son muchas: los meses con una vida alterada ya pesan. Aun así, acepto resignado la situación, pues hay muchas vidas en juego. Exclamo “Ou mai gad!”, y me quedo en casa.

Paréntesis: recuerdo cuando, en tiempos no muy lejanos, dejar caer algunas palabrejas en inglés, aunque chapurreadas, pasaba por refinamiento. Significaba decir, sin decir, que los “moles” de “Mayami” eran como la pulpería del barrio.

Eso era antes, cuando Estados Unidos era un país líder al que volvíamos a ver para hablar de innovación, eficiencia, estabilidad y potencia.

Hoy, en cambio, da pena la debacle en la que andan por el mal manejo de la pandemia. “Ou mai gad”, otra vez. Fin de paréntesis.

Con esta erudita introducción, voy al fondo de esta columna. Atravesamos unas semanas críticas para el futuro de nuestro país. Nuestra suerte colectiva depende de lo que cada uno haga y cómo lo haga.

Si seguimos convocando “beibi chauers” y “pelones”, perderemos el control de la pandemia y entraremos en un desastre al estilo de Chile o Nicaragua; si nos disciplinamos, lograremos domar a la bestia. Está enteramente en nuestras manos. “Ou mai gad”, de nuevo.

La clave es cuidarnos unos a los otros; ser escrupulosos en nuestros trabajos, cuando compramos o viajamos.

Entender que nuestra salud es la salud de nuestras familias y comunidades. Es, por cierto, además, la salud de la economía, pues sin salud no hay reactivación.

Afortunadamente, quedó clara la monumental equivocación que algunos promovían de tratar la economía y salud por separado para presionar por un retorno rápido a la vida normal.

Cuando una reapertura es precipitada, al puro calor de intereses sectoriales y sin protocolos eficaces, pasa lo de Brasil y Estados Unidos.

Demos el ejemplo: estemos atentos a las instrucciones y sigamos protocolos, especialmente en los sectores que reabren. No juguemos de vivos, compremos y viajemos alertas, tendamos la mano a los más vulnerables y enfrentemos a quienes abusan de ellos, dejemos de lado la xenofobia. Paciencia. Cuidarnos es una práctica y ética personal y social que nos evitará tragedias.

vargascullell@icloud.com

El autor es sociólogo.

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