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En toda crisis hay una oportunidad

Agricultores y Estado deben buscar la forma de aumentar la producción de maíz

Cuanto más se alarga el conflicto en Ucrania, mayor es la afectación. Más de 2.000 civiles han muerto, incluidos casi 200 niños, además de miles de soldados en ambos bandos. Una tragedia.

El daño en la infraestructura se estima en unos $60.000 millones, el tamaño de nuestra producción anual. Restablecerla tardará décadas.

La producción de granos o cereales también se ha visto fuertemente afectada. La importancia de Ucrania para la alimentación del mundo es innegable. Aporta unos 20 millones de toneladas de maíz y otros tantos de trigo al comercio mundial de granos, aparte del 80% de la exportación de aceite de girasol.

Es una catástrofe internacional el no tener disponibles esos millones de toneladas de granos y aceite, ya sea porque los silos donde se almacenaban fueron destruidos por un bombardeo, o porque los campos quedaron inservibles para la siembra de una nueva cosecha, o porque no hay carreteras ni puertos en buen estado para transportar los granos a otros países.

Encima, Rusia es uno de los principales productores de fertilizantes del planeta. Sus exportaciones representan como la sexta parte del comercio mundial de fertilizantes nitrogenados y potásicos. Asimismo, sus ventas de gas natural, componente clave para la producción de fertilizantes, representan una quinta parte del comercio mundial.

Las sanciones económicas impuestas a Rusia tendrán un impacto enorme en la disponibilidad de fertilizantes a escala global. Eso significa que la posibilidad de aumentar la producción de granos en otros países, para compensar lo que se ha perdido en Ucrania, es muy baja.

La escasez de granos ya se ha reflejado en los precios: el maíz y el trigo han aumentado más del 20% desde que empezó el conflicto.

Ante tal situación, lo lógico es que los agricultores nacionales aumenten su producción de maíz, pues de trigo es casi imposible, o de cualquier otro producto sustituto.

En toda crisis hay una oportunidad, sobre todo, pensando que la escasez de granos pinta que durará un buen tiempo. La mejor ayuda que puede dar el Estado es crear las condiciones para que los agricultores puedan ser eficientes.

Entre otros, el nuevo gobierno puede ayudar mejorando el acceso a crédito para los agricultores y eliminando las trabas para la aprobación de tecnologías modernas para semillas, fertilizantes y herbicidas. No es mucho pedir.

lmesalles@ecoanalisis.org

El autor es economista.

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