Columnistas

El poeta que siempre resucita

Un águila real abrió sus alas para cobijar el nacimiento de un poeta que llegaría a ser el símbolo del país entero

Rubén Darío murió en León de Nicaragua el 6 de febrero de 1916, de modo que ahora se cumplen 106 años de aquella fecha tan lejana, pero a la vez cercana. La obra de un poeta tan trascendental, que marcó una época y sigue marcando a la literatura de nuestra lengua se acerca a nosotros mientras el hecho de su muerte se aleja en el tiempo; es la manera de sobrevivir en las palabras que él renovó un día, porque hoy vivimos en una lengua que ya no es la misma desde que su poesía la cambió, despertándola de un largo letargo.








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