Durante las vacaciones escolares, muchos padres se preguntan cómo organizar los días de sus hijos. Algunas horas podrán compartirlas en familia; otras, inevitablemente, los niños deberán permanecer en casa mientras los adultos cumplen con sus responsabilidades. Por eso, planificar el tiempo libre cobra especial importancia.
Lejos de ser un simple espacio para “matar el tiempo”, las actividades que realizan los niños durante sus ratos de ocio constituyen un complemento fundamental de su desarrollo. A través del juego, la recreación y las experiencias cotidianas, fortalecen habilidades que serán valiosas durante toda la vida.
Hoy las pantallas ocupan un lugar cada vez más importante. Computadoras, tabletas, teléfonos celulares y televisión forman parte de la rutina diaria y, en muchos hogares, han desplazado a los juegos tradicionales. La tecnología puede ofrecer oportunidades de aprendizaje y entretenimiento, pero no debería convertirse en la única forma de ocupar el tiempo libre. El acompañamiento de los padres sigue siendo indispensable para establecer límites y promover actividades acordes con la edad, los intereses y las capacidades de cada niño.
El juego continúa siendo una de las herramientas más poderosas para el desarrollo infantil. Mientras juega, el niño imagina, crea, experimenta y resuelve pequeños desafíos. Al mismo tiempo, fortalece su capacidad de atención, aprende a recordar reglas, desarrolla el razonamiento y encuentra distintas maneras de expresar sus emociones.
Además, jugar favorece la creatividad, la inteligencia, la motricidad, la habilidad manual, la convivencia y la autoestima. Compartir juegos con otros niños también les enseña a esperar turnos, respetar normas, resolver conflictos y trabajar en equipo, aprendizajes que serán esenciales en su vida escolar y social.
Las actividades recreativas complementan ese proceso. Permiten descansar de las exigencias académicas, descubrir talentos y despertar intereses que, incluso, podrían convertirse en futuras vocaciones. Lo importante es que resulten agradables y respondan a las preferencias de cada niño.
Durante estas vacaciones podemos motivarlos a efectuar actividades sencillas y enriquecedoras, como cuidar un jardín o las mascotas, dibujar, pintar, modelar con arcilla, elaborar manualidades con cartón o madera, ordenar colecciones, colaborar en pequeñas tareas del hogar y, por supuesto, dedicar tiempo a la lectura de libros apropiados para su edad.
Las vacaciones son mucho más que un descanso de la escuela. Son una oportunidad para compartir, descubrir habilidades, fortalecer vínculos familiares y recordar que el juego sigue siendo una de las formas más valiosas en que un niño aprende, crece y construye una infancia saludable.
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Rocío Solís Gamboa es psicóloga con más de 40 años de experiencia en educación, niñez y adolescencia y violencia escolar. Fundó y dirigió la Contraloría de los Derechos Estudiantiles del MEP. Fue viceministra administrativa y viceministra académica del MEP, presidenta de la Comisión Unesco Costa Rica y miembro de la Junta Directiva del PANI.
