Columnistas

El escritor Sergio Ramírez sobrevivió de milagro a la masacre estudiantil de León

Bajé a la calle y descubrí a Erick Ramírez, mi compañero de aula, tendido bocabajo en el suelo. Me arrodillé para decirle que no se afligiera, que lo llevaríamos al hospital. El agujero en la espalda era pequeño, pero cuando lo volteamos, tenía todo el pecho desflorado

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La catedral de León, Nicaragua, fue testigo de aquella violenta refriega que dejó como saldo al menos 70 muertos. (Mario López)







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