Cartas

Nuestra paz social, en grave riesgo

La confrontación permanente, los ataques personales y el lenguaje que alimenta la polarización debilitan la confianza ciudadana y empobrecen el debate público

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La fortaleza de una democracia no se mide por la ausencia de críticas, sino por la capacidad de sus instituciones para ejercer sus funciones con independencia y dentro del marco constitucional. Las diferencias entre los poderes del Estado son naturales e incluso pueden fortalecer la institucionalidad cuando se expresan con respeto, responsabilidad y espíritu republicano. Sin embargo, la confrontación permanente, los ataques personales y el lenguaje que alimenta la polarización terminan debilitando la confianza ciudadana, empobreciendo el debate público y poniendo en riesgo la paz social.








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