En reiteradas ocasiones, he escuchado a personas, e incluso a periodistas, referirse a la lluvia como “mal tiempo”. Mal tiempo es cuando falte el agua y no tengamos qué tomar. Los daños provocados por la lluvia se deben a los ingenieros, quienes construyen obras hidráulicas no aptas para la cantidad de agua de la zona, o a los gobernantes, que permiten que ciertas obras queden obsoletas y no las modernizan conforme van creciendo las construcciones alrededor de las ciudades.
Por eso, no seamos malagradecidos con el Altísimo diciendo que cuando llueve, hay mal tiempo. Más bien, ese es el buen tiempo: cuando hay abundancia de agua. Necesitamos de este vital líquido para sobrevivir y para cultivar los alimentos.
La lluvia es parte esencial del equilibrio natural: recarga los mantos acuíferos, limpia la atmósfera y sostiene la biodiversidad. Sin ella, los campos se secarían, los ríos se agotarían y la vida misma se vería amenazada.
Randall García C., Alajuela
Presión académica y salud mental
Como estudiante de Matemáticas, he vivido la presión de estar obligado a entender temas difíciles, cumplir con tareas y hacer exámenes. Paso horas estudiando, sin descansar lo suficiente. Sé que no soy el único, pero siento que el agotamiento se ha vuelto algo normal en la universidad. El miedo a reprobar, la ansiedad antes de los exámenes y la frustración de a veces no entender afectan el rendimiento, la confianza y la salud mental de muchos estudiantes.
Las universidades deberían prestar más atención al bienestar emocional de sus alumnos, trabajar en una mejor organización de las cargas académicas y fomentar el descanso. Todo, para reducir el estrés universitario. La educación debe formar buenos profesionales, pero también personas saludables física y emocionalmente.
Kenneth Snaider Soza Rodríguez, San Miguel de Naranjo
Adicción al celular
Me uno a la voz de Saúl Vallecillo Reales (Cartas, 24/05/2026), con respecto al deterioro en la salud mental de los estudiantes en la UCR, asunto que no ha llamado la necesaria atención de las autoridades a quienes, en teoría, les compete este asunto.
Se observa a diario en el campus a cientos de estudiantes aislados, sin socializar, escudriñando el dispositivo móvil en posición incorrecta para sus vértebras cervicales (entre otras cosas). ¿Será que estudian en el celular o que están revisando redes y plataformas de mensajería?
Se hicieron visitas y consultas a la Facultad de Ciencias Sociales, al Decanato de Odontología, al Centro de Asesoría Estudiantil y a la Vicerrectoría de Vida Estudiantil sobre esta alarmante situación (adicción al celular), y la respuesta generalizada fue falta de interés y apatía de parte de los funcionarios.
El Dr. Jon Haidt ya ha demostrado científicamente la relación directa entre la aparición de las redes en 2010 en Internet y el aumento en las tasas de suicidio, depresión y ansiedad en los adolescentes de países anglosajones. Señor rector y señores del Consejo Universitario de la UCR: por favor, actúen ya.
Carmen Ma. Rojas González, Montes de Oca
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