Durante todo el mes de junio estuvimos sin servicio de telefonía fija en San Juan de Tibás. El problema también se presenta en Llorente de Tibás. Lo arreglaron un par de días y, nuevamente, desde los primeros días de julio, nos quedamos sin servicio por el resto del mes.
Nos preocupa la recurrencia de esta situación. Quisiéramos saber si se trata de un problema que continuará afectando el servicio de forma constante o si existe una solución definitiva. ¿Será necesario seguir haciendo reportes cada vez que ocurra una nueva interrupción o el ICE tiene previsto implementar medidas que garanticen la estabilidad y continuidad del servicio?
Por otro lado, nos queda la duda: ¿lo que buscan es que cancelemos la línea fija de los hogares? Se les recuerda que este servicio sigue siendo el más usado por muchos adultos mayores que, tristemente, ya llevan dos meses de estar incomunicados.
María Hernández Montero, Tibás
Crispación política
Un día sí y otro también, el “presidente de facto” y la presidenta constitucional pronuncian ataques a diversos poderes de la República, en los últimos días con particular virulencia, contra el Poder Judicial.
Pareciera que, por su edad o porque ignoraran la historia, no se dan cuenta del peligroso clima que están creando.
A mis 87 años y medio, recuerdo con claridad los últimos meses de la campaña presidencial de 1948 que derivó en una guerra civil, la cual dejó heridas que han tardado décadas en sanar. Esa campaña se caracterizó por insultos, huelgas y violencia física.
En los últimos días, el joven ministro de Justicia cuestiona órdenes de juezas que simplemente ratifican los llamados Acuerdos Mandela, que exigen derechos como una hora de sol y alguna privacidad para todos los privados de libertad, independientemente de su peligrosidad. Se trata de acuerdos internacionales ratificados por nuestro país. Algún mal pensado podría creer que se promueve una fuga para atribuirla a ese poder.
Rodrigo Cabezas Moya, Belén de Heredia
Cobros de más y pesos alterados
El sábado 18 de julio, retiré un pedido por el servicio pick-up del Masxmenos de Santa Ana y encontré cerca de cinco productos facturados a precios distintos a los pactados en línea, además de vegetales y pollo con pesos alterados. Por poco, pagué casi ¢4.000 por un kilo de tomates, hasta que decidí ir yo misma a pesarlos para darme cuenta de lo que estaban haciendo. Resolverlo (parcialmente) tomó hora y media, con un trato deficiente del personal y hasta el fisgoneo poco profesional del oficial de seguridad. Muy mala atención. Uso este servicio desde la pandemia y nunca había vivido algo así. Alerto a otros consumidores para que revisen bien sus facturas y el peso de los productos que les cobran.
Lidia María Castro Angulo, Santa Ana
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