El deterioro de la CCSS no es reciente. Existieron decisiones políticas durante décadas, incluyendo desfases financieros por aumentos salariales entre 2006 y 2010, durante el gobierno de Óscar Arias. A esto se suma una creciente deuda del Estado desde 1994, que ahora supera los ¢4 billones y no se ha pagado por falta de voluntad política, junto con un aumento de la tercerización de servicios con sobreprecios y una gestión interna deficiente. El impacto: prolongadas listas de espera, mucho sufrimiento, pérdida de vidas y debilitamiento del régimen de IVM. La CCSS no es un negocio ni un botín político; tampoco es gratuito el servicio que brinda. Sin una salud pública eficiente, no hay democracia.
Gladys Valle Saavedra, Sabanilla de Montes de Oca
Carácter y temperamento
Tener “carácter fuerte” no es gritar ni golpear la mesa, sino todo lo contrario: es la ardua capacidad de mantener el autocontrol ante una pregunta incómoda, una situación adversa o una ofensa. Actuar con agresividad es temperamento fuerte. Son conductas diametralmente opuestas.
Jorge M. Sandoval León, Curridabat
¿La presidente o la presidenta?
En español, existe el término epónimo, palabras en que el género lo determina el artículo. Ejemplo de esto: fiscal. Lo correcto es el fiscal, la fiscal; o el juez, la juez. Es frecuente ver y escuchar en todos los medios, TV y prensa escrita, el uso de “la presidenta”, cuando lo correcto es “la presidente”. No es que la señora presidente electa insista en autodenominarse presidente.
Humberto Rivas Mora, Cartago
Perseveren y vencerán
Nos dice Kant: imagina un ave que vuela en contra de la corriente. “¡Uf! sería mejor volar en el vacío”, piensa. Olvida el ave que ella puede volar gracias al aire circundante; que en el vacío, caería al precipicio.
Ahora que da inicio un nuevo curso lectivo, no está de más recordarles a los jóvenes estudiantes las implicaciones de esa metáfora: si algo se resiste a ser aprendido, es porque es una realidad en sí misma. ¡Vamos, perseveren y vencerán!
Francisco Barrientos B., Coronado
Informes presidenciales
No hace falta referirse al valor intrínseco del juramento ni a la importancia de los informes. Me refiero a ellos como actos materiales. El juramento es el único motivo por el cual el presidente de la República está obligado a comparecer ante la Asamblea Legislativa. Fuera de esta ocasión, el presidente no está autorizado por la Constitución Política a comparecer ante los diputados, ni estos tienen derecho a llamarlo. Por el principio de legalidad, lo que no está autorizado está prohibido. Lo hecho por los señores Carlos Alvarado y Rodrigo Chaves Robles (someterse al llamado de los diputados) es, jurídicamente, una violación de la Constitución y, políticamente, una vergüenza nacional.
Por lo dicho, debe eliminarse la práctica inconstitucional de comparecer ante la Asamblea para leer los informes anuales de labores. El presidente solo debe enviar un mensaje escrito, pues así lo dispone el artículo 139, 4) de la Constitución. Aplicando el mandato constitucional, el país economizaría cuantiosos recursos al suprimir dos días de sesiones inútiles.
Galo Vicente Guerra Cobo, Aranjuez
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