Cartas

La CCSS: ni un negocio, ni un botín político

La creciente deuda del Estado con la Caja se remonta a 1994. Hoy supera los ¢4 billones y no se ha pagado por falta de voluntad política

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El deterioro de la CCSS no es reciente. Existieron decisiones políticas durante décadas, incluyendo desfases financieros por aumentos salariales entre 2006 y 2010, durante el gobierno de Óscar Arias. A esto se suma una creciente deuda del Estado desde 1994, que ahora supera los ¢4 billones y no se ha pagado por falta de voluntad política, junto con un aumento de la tercerización de servicios con sobreprecios y una gestión interna deficiente. El impacto: prolongadas listas de espera, mucho sufrimiento, pérdida de vidas y debilitamiento del régimen de IVM. La CCSS no es un negocio ni un botín político; tampoco es gratuito el servicio que brinda. Sin una salud pública eficiente, no hay democracia.








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