Un paciente murió porque el médico de la Caja aplazó la operación del corazón para ganar ¢600.000 por horas extra. Esto lo afirmó una cardióloga de la institución. Han pasado varios días y ningún político ha reaccionado: ni diputados, ni la presidenta, ni la ministra de Salud. Obviamente, no podían reaccionar la presidenta ejecutiva ni los directivos de la Caja.
En la CCSS, mandan los interesados en ganar horas extra, sin importarles la salud financiera de su patrono. Hace años se propuso establecer turnos ordinarios de ocho horas: diurnos, vespertinos y nocturnos; de esta forma, se atendería a los pacientes las 24 horas del día sin tener que pagar horas extra. Pero no ha habido Juntas Directivas capaces de hacerse respetar ante la oposición de los “extristas”. Las interminables listas de espera se deben únicamente a la falta de firmeza de los miembros de la Directiva. ¿Qué esperan para dirigir y mandar?
Galo Vicente Guerra Cobo, San José
Paralización del Estado
Una moción de orden regula el desarrollo del debate y la disciplina parlamentaria, mientras que una moción de fondo modifica el contenido de un proyecto de ley. No puede haber confusión entre una y otra. Por ello, es un atropello antidemocrático el haber aprobado con una moción de orden la devolución al Poder Judicial, sin resolver, de una nómina de candidatos a magistrados enviada por la Corte Suprema de Justicia, que solo podía votarse por mayoría calificada, como moción de fondo. Esto lo hicieron para irrespetar la independencia del Poder Judicial, que está urgido de magistrados y de presupuesto para ejercer las funciones constitucionales que demanda el pueblo costarricense.
Además de la ilegalidad, lo que la fracción oficialista está demostrando es un espíritu destructor sustentado en una mayoría parlamentaria que no da para tanto, y que evidencia un irrespeto reprochable hacia las diputaciones de oposición que, eso sí, para otras cosas son cínicamente invitadas “a dialogar”. En fin, creemos estar a las puertas de un caos irresponsable que podría paralizar el funcionamiento del Estado, del que solo dialogando francamente se podría corregir.
Freddy Pacheco León, Heredia
El lenguaje político
Los choques verbales en la Asamblea Legislativa y la prensa son parte de la democracia. Sin embargo, la élite política olvida que la gran mayoría de los costarricenses ha concluido, al menos, la secundaria. Usar un lenguaje populista, supuestamente dirigido “a los de a pie”, margina y subestima el esfuerzo de quienes alcanzaron títulos académicos y profesionales.
Si bien la firmeza de la actual mandataria y los logros económicos previos sostienen el apoyo popular, el escenario político cambió: el oficialismo pasó de tener 8 diputados a contar con 31. Con este respaldo, es momento de transformar la confrontación en negociación, sin que esto signifique debilidad.
Nuestro idioma es sumamente rico; ofrece una amplia variedad de sinónimos para dar énfasis y contundencia a un mensaje sin necesidad de denigrar a los opositores. La verdadera fuerza de un líder y de su equipo radica en la capacidad de construir acuerdos mediante la palabra y dar ejemplo a los ciudadanos.
Silvia Gagneten Barbetta, Rohrmoser
Ticos con corona
Ticos con corona son aquellos que se esconden en la inmunidad para no responder por causas judiciales, los importadores de arroz a quienes les quitaron los aranceles, las personas que llegan al primer poder de la República a legislar en beneficio propio, los diputados corruptos de la administración anterior que condicionaron su voto a cambio de puestos en esta administración.
Ticos con corona son un presidente ejecutivo que compra un auto de lujo mientras hay poblaciones sin una gota de agua, los que van a un concierto en el Estadio con escoltas pagadas por el pueblo, el acosador sexual que no es sancionado y quien, abusando de su puesto, les receta un aumento a todos los ministros mientras las pensiones llevan años congeladas.
Ticos con corona son aquellos funcionarios públicos que recibieron sobresueldos y se hicieron los majes. Tica con corona es aquella inmigrante que vino a Costa Rica huyendo de su país y ahora vive como una reina gracias a las garantías sociales de Costa Rica. Tico con corona es aquel que nunca cotizó y ahora tiene pensión de lujo. Doña Marta, mejor quédese callada porque usted tiene techo de vidrio.
Jorge E. Varela Solís, Moravia
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