Cuando haya que pagar ¢150.000 por chocar por detrás, los choferes manejarán concentrados
Una propuesta para frenar los constantes choques causados por conductores distraídos, que van mensajeando o revisando el celular, y no guardan la distancia requerida
En Costa Rica, un simple choque en carretera puede desencadenar presas de horas, con costos enormes en tiempo, combustible y calidad de vida para miles de personas. No es solo un incidente entre dos vehículos: es una afectación colectiva. Muchos de estos golpes menores ocurren por conductores distraídos, que van mensajeando o revisando el celular, sin guardar la distancia requerida. Por ello, propongo una reforma a la ley de tránsito que establezca que, en colisiones por detrás, el responsable deba efectuar de forma inmediata un pago de ¢150.000 (vía Sinpe o transferencia) a favor del Cosevi, como medida correctiva. O bien, que se le retiren las placas al vehículo. Un castigo así podría reducir estos incidentes, disminuir las presas y mejorar nuestra calidad de vida.
Luis Montero Esquivel, Belén de Heredia
Legalistas de boca
Existen personas ingenuas que no se han dado cuenta de que ya no vivimos en aquella Costa Rica privilegiada del siglo pasado, con tres poderes de la República que inspiraron confianza, respeto y sabiduría. Hoy, el país ha tomado un rumbo peligroso, con un Poder Judicial envejecido, al igual que sus leyes, y jueces blandengues que lanzan a la calle a numerosos delincuentes que solo daño le han causado a la sociedad.
Ante este panorama tan crítico de crimen organizado y sicariato y viendo la impotencia de nuestras autoridades, como costarricense prefiero que ingresen a Costa Rica fuerzas especiales extranjeras a combatir esas lacras e incautar las miles de toneladas de droga que a diario entran por nuestras costas, a vista y paciencia de quienes deberían impedirlo y no hacen nada.
Recordemos el saqueo y la destrucción de Crucitas a manos de nicaragüenses, y esos defensores de boca de nuestras leyes y nuestra soberanía nunca dan la cara.
Álvaro Ed. Vallejo Fuentes, Heredia
Viaje a la Argentina
Luego de unos días en Buenos Aires, Argentina, veo renacer mi argentinidad, pero con otros ojos. La gente se mueve con fe, mas el panorama es confuso aún. Los conflictos internos de corrupción siguen también en este gobierno como un problema más endémico que político.
Una aparente estabilidad macro choca con la falta de oportunidades y el flagelo del hambre. La necesidad de felicidad hipnotiza a una clase media que soporta vivir estrujada, pero espera algo mejor. Quienes siempre tuvieron dinero apuestan a los bienes raíces como ancla ante nuevas tormentas. La democracia parece escueta. Se come bien, se ríe, se viaja, pero la pobreza acecha contenida, sin mucho espacio para decir su verdad. El peronismo busca su recambio en líderes religiosos, dando un giro a la derecha para sobrevivir. En fin, hoy me siento un poco más argentino por la cantidad de carne que comí, pero mi amor está depositado en Costa Rica y mis expectativas de lo que vaya a pasar con el nuevo gobierno.
Gustavo Halsband Leverato, San José
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