Vergüenza, dolor, frustración, indignación y más es lo que se siente al leer el destrozo, la invasión, la violación y la burla que hacen de nosotros los ladrones de nuestro patrimonio. Todo, a vista, paciencia, ineficiencia, descaro y complacencia de las autoridades ante el daño irresponsable en Crucitas y Conchudita. Quisiera ver la reacción patriota y bravía de nuestros vecinos si fuera a la inversa. ¿Cuándo dejaremos de bajar la cabeza y levantaremos la frente por nuestra patria?
Marjorie González, Curridabat
La formación de los docentes
El 21 de febrero, el escritor y cineasta Jurgen Ureña escribió un artículo sobre el valor de la educación, mencionó varios puntos que la debilitan, se refirió al bendito 8% siempre a la baja, citó las fechas de 1950 a 1975 como la época dorada de la educación y describió al estudiante ideal: capaz de argumentar, escuchar, discrepar. Pero poco dijo del tema más importante para los que hemos sido educadores: la formación.
En 1973, desaparece la Escuela Normal, fundada en 1914, que formaba docentes de calidad. Y en 1976, aparecen las primeras universidades privadas y revientan las de garaje (para graduarse en el menor tiempo), sin controles de calidad. Una gran cantidad de docentes entraron al sistema de educación mal formados y por ahí empezó el “apagón”.
La formación lo es todo. Es la forma en que el que sabe y sabe enseñar (cosas distintas) les llega en forma directa a las estructuras cognitivas de los alumnos. El financiamiento y los edificios son importantes, pero si no contamos con educadores bien preparados, los resultados de las pruebas PISA seguirán como hoy: en los últimos lugares. Y no se trata de simples curitas como capacitaciones de uno o dos meses; se trata de unificar las mismas políticas de formación para todas las universidades, públicas y privadas.
Mario Valverde Montoya, San Rafael de Montes de Oca
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