Llama la atención y da enojo la publicación de La Nación de hace unos días en que informa de la “filantropía” de instituciones gubernamentales que, a petición del presidente, ceden parte de su presupuesto –dinero del pueblo–, para satisfacer el capricho de construir una megacárcel. Pero más indigna el caso del Ministerio de Obras Públicas y Transportes: no lleva a cabo las reparaciones de carreteras y puentes que por ley le corresponde efectuar y cede un monto aún mayor del solicitado para la cárcel. Igual ocurre con la falta de presencia policial en las calles: el ministerio a cargo alega falta de presupuesto, pero ahora se desprende de dinero para dicha causa.
Arturo Alvarado Moya, San Rafael Arriba, Desamparados
Coopesantos
En los últimos dos meses, hemos pagado montos excesivos por el cobro de luz a Coopesantos. Se hizo el reporte para que viniera un técnico a revisar, pero nadie ha venido, pese a que se ha llamado y escrito al WhatsApp. ¡Pero nada!
Jhonny Gaitán Jarquín, Aserrí
¡Ya basta!
No me parece un abuso de la estadística la afirmación del educador español Gregorio Luri, de que hoy parece haber “más concienciadores que conciencias”.
Así, resulta muy sospechoso ese buenismo de “cajón de rebajas” en el que muchas personas (¡demasiadas!), intentan presentarse a sus vecinos como veganos del Tíbet, nazarenos de Viernes Santo y enmendadores mesiánicos de naciones descarriadas.
Olvidan estas personas que la pose mediática puede ser tan inofensiva como ridícula, pero, al mismo tiempo, puede peligrosamente en algunos ser la chispa incendiaria que enardezca oscuros resentimientos reprimidos, sobre todo para quienes naufragan en el desierto de las nimiedades.
Por eso, causa rubor ver a payasos (¡sí, literalmente payasos!) viajar a Ucrania para llevar un poco de alegría y magia a esas pobres personas destrozadas por la guerra, como también escuchar a nuestro presidente, día tras día, arrogarse la voz cantante de ese difuso y arquetípico sujeto que él llama “soberano”. ¡Ya basta!
Francisco Barrientos B., Coronado
Incapacidades
En varios artículos, y en su editorial del 20 de julio, La Nación busca explicaciones sobre el exagerado volumen de incapacidades por enfermedad que otorga la CCSS, y la diferencia entre los subsidios que reciben sus empleados, otras instituciones y la empresa privada.
Es válido comparar datos de los dos mayores empleadores públicos: la CCSS, con 55.000 empleados, y el MEP con 88.000 (primer semestre 2025). El MEP, con 33.000 empleados más que la CCSS, otorga la mitad de incapacidades y son menos frecuentes. Aun cuando las incapacidades duran dos días más en el MEP, el total de horas no trabajadas de la CCSS es ampliamente superior (518.170 horas contra 400.842).
Ana María Coto, de la Gerencia Médica de la CCSS, señala las principales causas: enfermedades músculo-esqueléticas, gastrointestinales e infecciones respiratorias. Si bien los empleados de la CCSS están más expuestos a la enfermedad, estimo que se podrían reducir las incapacidades incrementando las medidas preventivas.
Silvia Gagneten Barbetta, Rohrmoser
Enojo
En declaraciones a CNN en Español, doña Vanessa Castro argumenta que se le revocó su visa de EE. UU. debido a cuestiones de política del actual gobierno, y cita razones relacionadas con seguridad social, educación y democracia.
Hace más de 15 años, nuestros sistemas de salud (CCSS) y educación vienen decayendo de manera constante. El hecho de que no esté de acuerdo con esta administración es un derecho totalmente aceptable; esto es democracia. Lo que genera enojo es que use como argumentos problemas antiguos nunca solucionados y que todavía siguen sin resolver. La entrevista terminó siendo un capítulo de telenovela.
Gladys Valle Saavedra, Sabanilla
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