Fátima Jiménez, Colaboradora GN. 27 abril
En un video que se divulga en Facebook entre usuarios costarricenses, la pediatra argentina Liliana Szabó afirma, falsamente, que las mascarillas les causan a los niños desde infecciones bucales y respiratorias, hasta muerte neuronal y otros daños psíquicos. Ideas erróneas similares se reproducen en canales de Telegram, como Patriotas Costa Rica y Médicos por la Verdad Costa Rica. watermark-flex watermark-mobile
En un video que se divulga en Facebook entre usuarios costarricenses, la pediatra argentina Liliana Szabó afirma, falsamente, que las mascarillas les causan a los niños desde infecciones bucales y respiratorias, hasta muerte neuronal y otros daños psíquicos. Ideas erróneas similares se reproducen en canales de Telegram, como Patriotas Costa Rica y Médicos por la Verdad Costa Rica.

Proliferan en Internet mensajes que afirman que los niños sufrirán consecuencias negativas en su desarrollo a causa de las medidas sanitarias que buscan disminuir los contagios de covid-19, como el uso de mascarilla y el distanciamiento.

En un video que se divulga en Facebook entre usuarios costarricenses, la pediatra argentina Liliana Szabó afirma que las mascarillas les causan a los niños desde infecciones bucales y respiratorias, hasta muerte neuronal y otros daños psíquicos.

Szabó aparece hablando en un podio, en una aparente conferencia de prensa organizada por un grupo que se identifica como Toda la Verdad, primero.

La médica también asegura que el uso de cubrebocas en los centros educativos propicia que los niños desarrollen daños psíquicos y se vuelvan sumisos.

Ideas similares se reproducen en canales de Telegram, como Patriotas Costa Rica, el cual le dice a sus seguidores que el cubrebocas esclaviza a los niños, mientras que Médicos por la Verdad Costa Rica busca convencer a sus suscriptores que el uso de este implemento constituye un abuso infantil.

¿Son reales estos supuestos peligros? La Nación lo consultó a la doctora Olga Arguedas, directora del Hospital Nacional de Niños (HNN), y a Vilma Leandro Zúñiga, psicóloga e investigadora.

Las profesionales coincidieron en que estas creencias son erróneas, y brindaron sus recomendaciones para velar por la salud física y emocional de los más pequeños en época de pandemia.

No causa daños psicológicos

Según Szabó, el uso de la mascarilla en las escuelas genera en los estudiantes miedo, indefensión y que se sientan como en un quirófano, por no poder ver la nariz ni la boca de sus docentes.

“Estos niños van a desarrollar una actitud de sometimiento y de temor ante el prójimo, en lugar de desarrollarse como adultos maduros que puedan plantarse ante las situaciones”, dice la médica.

Vilma Leandro, especialista en psicología educativa, desmintió esta afirmación al señalar que los protocolos, más bien, proyectan a los niños una sensación de estar siendo cuidados, supervisados y orientados.

“Tenemos que enseñarles a los niños a vivir en una sociedad de forma sostenible, justa y armoniosa, y eso requiere también de algunos sacrificios, en función no solo de mi cuido, sino del cuido de los demás.

“Entonces, aprender a renunciar a ciertos gustos, preferencias o comodidades individuales, en pro del bien común, más bien va a formar personas con más fortaleza individual y más capaces de vivir en sociedad de forma adecuada”, explicó la psicóloga.

Leandro añadió que la niñez es el grupo de la población que mejor se adapta a las medidas sanitarias, pues entienden el peligro y respetan los protocolos.

Sostuvo que el sometimiento y la sumisión se los causan otras prácticas, como el maltrato físico o la sobreprotección de los padres.

La especialista afirmó que tampoco se debe temer por la interacción de los menores cuando media el uso de mascarilla y el distanciamiento, pues los niños tienen otras formas de socializar.

“Hay muchas maneras de expresarse, como las miradas. Hay maestras que han sido muy hábiles en inventar, por ejemplo, saludos con los chicos”, mencionó Leandro.

No causa hipoxemia, ni muerte de neuronas

En el video, Szabó también afirma que cuando se utiliza una mascarilla, a los pocos minutos disminuye el nivel de oxígeno, lo cual, según ella, causa que el cuerpo se acostumbre a “trabajar con menos”, incluso si el usuario no siente ninguna incomodidad.

“En un niño que está en pleno desarrollo esta muerte se produce en el cerebro y en las neuronas”, asegura la mujer.

Al respecto, la doctora Olga Arguedas aclaró que esta información es falsa.

“Con el uso de la mascarilla en el área cercana a la nariz puede disminuir discretamente el porcentaje de oxígeno en el aire inhalado y puede aumentar el porcentaje de dióxido de carbono (CO2), pero nunca a niveles críticos para ninguna de las dos clases”, explicó Arguedas.

Esta afirmación la respalda una investigación de la Universidad de Miami y del Jackson Memorial Hospital.

Dichas instituciones realizaron un experimento con personas sanas e individuos con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y encontraron que el efecto de la mascarilla sobre los niveles de oxígeno de las personas que utilizan cubrebocas es “mínimo”.

Infecciones no están ligadas al uso de cubrebocas

La directora del HNN señaló que tampoco es correcta la aseveración de Szabó sobre las supuestas infecciones bucales y respiratorias que sufren los niños con el uso de mascarilla.

“La humedad acumulada genera colonias de hongos y bacterias, y el chico vuelve a inhalar y exhalar sus virus”, asegura Szabó en el video que circula en redes.

Según la doctora Arguedas, al día de hoy, no hay evidencia científica que respalde tal afirmación.

Advirtió, eso sí, que si una persona no abre la boca durante muchas horas, la flora bacteriana de la cavidad oral puede tener algunos cambios.

“Eso puede producir mal aliento, mayor frecuencia de caries, mayor frecuencia de enfermedad periodontal, y algunas veces cambios en la coloración de los dientes”, explicó Arguedas.

Para evitar dichos padecimientos, la directora del Hospital Nacional de Niños brindó estas recomendaciones:

- Cambiar la mascarilla cada 4 o 5 horas.

- Estar hidratado, para mantener una constitución normal de la saliva, la cual cumple una función limpiadora en la boca.

- En el caso de los adultos, evitar el consumo de azúcar, tabaco y alcohol.

- Lavarse los dientes como lo indique el dentista, después de asearse las manos

- Cambiar el cepillo dental cada dos meses.

Fuentes consultadas:

-Entrevista a Olga Arguedas, directora del Hospital Nacional de Niños

-Entrevista a Vilma Leandro Zúñiga, psicóloga especialista en educación e investigadora.

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