
El síndrome de dificultad respiratoria es uno de los problemas que pueden enfrentar los recién nacidos en las primeras horas de vida y requiere atención médica desde el momento en que aparecen las primeras señales.
Según datos del Ministerio de Salud, los problemas que pueden presentarse alrededor del nacimiento fueron responsables del 44,9% de las muertes infantiles en Costa Rica durante 2025. Dentro de ese grupo, el 35,7% correspondió a trastornos respiratorios y cardiovasculares, y el síndrome de dificultad respiratoria del recién nacido fue el más frecuente.
Lo que debe saber:
- El síndrome de dificultad respiratoria puede aparecer desde la primera hora de vida.
- El riesgo es mayor cuanto menor es la edad gestacional del bebé, especialmente en los prematuros.
- El tratamiento no siempre requiere intubación: existen opciones menos invasivas para ayudar al bebé a respirar.
¿Por qué los bebés prematuros tienen más riesgo?
Joaquín Acuña, director médico de PediaClinic, explica que el síndrome de dificultad respiratoria es frecuente en bebés prematuros y que el riesgo aumenta cuanto menor es la edad gestacional.
“A menor edad gestacional va a ser más frecuente”, indicó.
Se considera prematuro al bebé que nace antes de las 37 semanas de embarazo (por ejemplo, siete u ocho meses). La inmadurez de los pulmones es una de las razones por las que estos recién nacidos tienen mayor riesgo de presentar dificultades respiratorias.
Las señales que aparecen muy temprano
Una característica de este síndrome es que no suele esperar varios días para manifestarse. De acuerdo con Acuña, generalmente aparece durante la primera hora de vida.
Entre las señales que pueden alertar al personal médico están:
- Respiración más rápida de lo esperado.
- Quejido respiratorio.
- Retracciones subcostales, es decir, hundimiento de la piel debajo de las costillas al respirar.
Por eso, cuando un bebé nace prematuramente, las primeras horas requieren una vigilancia especial.
“Lo importante de esto es detectarlo de forma temprana y abordarlo”, señaló el médico.
¿Se puede disminuir el riesgo antes del nacimiento?
Sí. Cuando existe riesgo de un nacimiento prematuro, los médicos pueden administrar esteroides prenatales a la madre. Según Acuña, este tratamiento disminuye tanto la frecuencia como la severidad del síndrome de dificultad respiratoria.
Esto no significa que un bebé prematuro necesariamente vaya a desarrollar la enfermedad, pero sí permite reducir el riesgo y prepararse mejor para atenderlo si aparecen dificultades para respirar.

El tratamiento no siempre implica intubación
Uno de los cambios importantes en la atención de estos recién nacidos es que actualmente existen diferentes formas de ayudarles a respirar sin recurrir de entrada a procedimientos invasivos.
La ventilación no invasiva es una de las alternativas disponibles. En los casos más severos, sin embargo, puede ser necesario intubar al bebé y administrar surfactante, una sustancia que ayuda a que los pulmones puedan expandirse con mayor facilidad.
El objetivo del tratamiento es mejorar la respiración y evitar que el problema avance hacia complicaciones más graves.
Hoy sobreviven bebés que antes no podían recibir el mismo tratamiento
El avance de la neonatología ha permitido atender a bebés que nacen con muchas menos semanas de gestación que en el pasado. Según Acuña, antes era más habitual que las unidades de recién nacidos atendieran bebés de 30 a 32 semanas; actualmente también reciben bebés de 25 o 26 semanas.
“Anteriormente, estos bebés no los luchábamos, no los invadíamos, se catalogaban como no viables”, explicó.
Pero cuanto menor es la edad gestacional, mayor es la vulnerabilidad del recién nacido y el riesgo de complicaciones. Por eso, los bebés más prematuros también tienen un mayor riesgo de presentar síndrome de dificultad respiratoria.
“Son bebés que obviamente van a tener mucho mayor mortalidad y entonces se convierte en una de las principales causas de muerte en nuestros prematuros”, afirmó.
En ese sentido, las autoridades sanitarias emitieron las siguientes recomendaciones:
- Control prenatal y de niños sanos: mantener la asistencia estricta a los EBAIS para el control de los bebés y las embarazadas, blindando la salud de los sectores más vulnerables.
- Control prenatal temprano: que las mujeres que sospechen o confirmen un embarazo acudan de forma inmediata al EBAIS o centro de salud para iniciar sus controles antes de las 12 semanas de gestación. Esto permite detectar a tiempo problemas respiratorios o del desarrollo del bebé.
- Atención al recién nacido: acudir puntualmente a las citas de control del niño sano y mantener el esquema de vacunación al día.
- Lactancia materna exclusiva: promover la lactancia materna durante los primeros seis meses de vida como un escudo natural contra infecciones respiratorias y estomacales.
- Participación de las familias gestantes en el curso de preparación para el parto a fin de brindar herramientas que les permitan conocer los factores de riesgo obstétrico y del recién nacido, además de prácticas saludables para llevar a un exitoso término del embarazo.
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