
Un dolor de cabeza, una infección o una alergia pueden hacer que muchas madres se hagan la misma pregunta: ¿puedo tomar este medicamento o debo suspender la lactancia? La respuesta, según un médico general, no siempre es la que imaginan. Aunque existen algunos fármacos que requieren precaución, la mayoría sí pueden utilizarse durante este periodo.
Lo que debe saber:
- Solo algunos medicamentos están contraindicados.
- Si el bebé presenta cambios importantes en su comportamiento después de que usted inicia un tratamiento, consulte de inmediato.
- Antes de suspender un medicamento o dejar de amamantar, converse con su médico y utilice fuentes confiables.
Conocer cuáles son las excepciones, qué señales vigilar en el bebé y cuándo consultar con un profesional puede evitar preocupaciones innecesarias y ayudarle a continuar con la lactancia de forma segura. En esta nota detallamos seis aspectos que debe tomar en cuenta si se encuentra en el periodo de lactancia.
1. No todos los medicamentos obligan a suspender la lactancia
Uno de los errores más frecuentes es pensar que cualquier medicamento pasa a la leche materna y representa un riesgo para el bebé. Según José Moya, médico general de la clínica Hikma, parte de la red médica MediSmart, ese temor suele estar basado en un mito.
“Realmente con el tema de medicamentos hay como un gran estigma. Las pacientes creen que cuando están en lactancia no pueden tomar prácticamente nada. Y yo diría que es un poco al revés”, detalló.
El especialista explica que la mayoría de los medicamentos pueden utilizarse durante la lactancia y que solo un grupo reducido está completamente contraindicado.
2. Estos medicamentos de uso frecuente generalmente son seguros
Entre los medicamentos que el médico menciona como compatibles con la lactancia están:
- Acetaminofén e ibuprofeno, utilizados para aliviar el dolor y bajar la fiebre.
- Penicilinas y cefalosporinas, antibióticos que suelen recetarse para tratar diferentes infecciones y que también se usan con frecuencia durante el embarazo.
- Fluconazol, clotrimazol, miconazol y bifonazol, medicamentos empleados para tratar infecciones por hongos.
También explica que algunos antihistamínicos y descongestionantes pueden utilizarse, aunque existe un detalle importante.
“Puede pasar que disminuya un poquito la producción de leche mientras que estamos utilizando estos medicamentos (...), pero no es tóxica para bebé”, agregó.
Es decir, podrían disminuir temporalmente la cantidad de leche, pero no hacer que esta sea perjudicial para el niño.
3. Los medicamentos que sí requieren una valoración médica
Moya explica que, aunque son menos frecuentes, existen medicamentos cuyo uso durante la lactancia debe evitarse o valorarse cuidadosamente.
Entre ellos menciona algunos antiparasitarios, medicamentos para enfermedades autoinmunes como el metotrexato y las ciclosporinas, además de ciertos corticoides.
Los antidepresivos también merecen una evaluación individual.
“No todos los antidepresivos van a causar problemas en la lactancia”, precisó.
Sin embargo, explica que algunos, como la fluoxetina, pueden hacer que el bebé esté más irritable, duerma peor o tenga más cólicos, aunque no necesariamente provoquen toxicidad.
Por eso insiste en que nunca se debe suspender o iniciar un tratamiento por decisión propia.
4. También hay anticonceptivos que pueden utilizarse durante la lactancia
Sí existen opciones compatibles con la lactancia, incluidos algunos dispositivos intrauterinos y anticonceptivos hormonales específicos.
Sin embargo, recalca que la elección siempre debe hacerse junto con el profesional que da seguimiento al posparto.
Durante las consultas posteriores al nacimiento del bebé también se revisa cuál método resulta más conveniente para cada mujer.
En términos generales, señala que durante este periodo suelen preferirse anticonceptivos con dosis hormonales bajas y a base de progesterona, y no los que contienen estrógenos.

5. El bebé puede dar señales de que algo no está bien
Si bien, la mayoría de los medicamentos son seguros, conviene estar atento a cualquier cambio fuera de lo habitual.
Las principales señales de alerta son:
- Somnolencia excesiva.
- Irritabilidad.
- Llanto constante.
- Vómitos.
- Cólicos más intensos de lo habitual.
- Convulsiones.
- Dificultad para respirar.
- Erupciones en la piel.
“Una mamá lo nota”, añadió.
Si aparecen estos cambios, recomienda acudir cuanto antes al médico para valorar tanto a la madre como al niño.
6. Siempre consulte fuentes confiables
Si aparece alguna duda sobre un medicamento, el especialista recomienda consultar con un profesional de salud y evitar tomar decisiones basadas en consejos de personas no calificadas.
Además, menciona una herramienta gratuita que puede servir como apoyo: eLactancia, una plataforma gratuita donde es posible ingresar el nombre del medicamento y conocer su nivel de riesgo durante la lactancia, así como alternativas cuando existen.
Eso sí, aclara que esta herramienta no sustituye la valoración médica.
La lactancia sigue siendo una prioridad para la salud del bebé
Más allá de las dudas sobre los medicamentos, Moya recuerda que la lactancia materna continúa siendo una de las principales recomendaciones para la alimentación del bebé.
Explica que, idealmente, debe iniciarse lo antes posible después del nacimiento, ya que favorece el vínculo entre madre e hijo y aporta nutrientes, grasas saludables, enzimas neonatales, vitaminas, calcio, fósforo, minerales y anticuerpos que ayudan al desarrollo del sistema inmunológico.
También señala que alrededor de los seis meses suele comenzar la alimentación complementaria, aunque la lactancia puede mantenerse más tiempo según las necesidades de cada familia.
“Y si bebé está teniendo una reacción, como lo acabo de decir, cambios de actitud, cambios en los hábitos de sueño, que está inquieto, y no sabe si tiene dificultades para respirar, consultar inmediatamente con el médico, no solo mamá, sino también llevar a bebé para ver si hay algún tipo de toxicidad activa”, concluyó.
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