
Si usted o un familiar padece migraña, probablemente este escenario le parezca común: desayunar un cereal azucarado, café fuerte o pancakes con jalea, y horas después experimentar un dolor pulsante que nubla la vista e impide continuar con las tareas normales.
Esta escena la viven miles de personas que sufren migraña y que, muchas veces, desconocen que ciertos alimentos y hábitos cotidianos podrían estar influyendo en la aparición de las crisis. ¿Qué tienen que ver los alimentos con la migraña? En esta nota se lo explicamos.
Pero antes, puede visualizar la lista de alimentos que ayudan a reducir la frecuencia e intensidad de las crisis haciendo clic en esta nota.
Lo que debe saber:
- Ciertos alimentos contienen un compuesto que el cuerpo debe procesar.
- Para quienes padecen migraña, no se recomienda realizar ayunos de ningún tipo.
- El chocolate, el alcohol, los embutidos, los quesos maduros y algunos productos light figuran entre los detonantes más reportados.
La migraña es una condición neurológica en la que algunas personas presentan una mayor sensibilidad a estímulos como la luz, los olores, el estrés, los cambios hormonales y ciertos componentes presentes en los alimentos.
Melissa Paniagua, nutricionista del Centro Terapéutico Fátima y parte de la red médica MediSmart, explicó que la alimentación influye por medio de intolerancias o alergias. Cuando el organismo recibe un detonante, se activan receptores proinflamatorios en el sistema nervioso.
La deshidratación, además, es otra de las causas principales de las crisis, ya que la falta de agua disminuye el volumen sanguíneo, baja la presión y reduce el oxígeno que llega directamente al cerebro.
Los alimentos que más se relacionan con las migrañas
Uno de los grupos que más llaman la atención de los especialistas son los alimentos ricos en histamina y otras sustancias que, cuando se acumulan en el organismo, activa los dolores de cabeza y molestias en el intestino.
“Cuando la histamina se comienza a acumular en el cuerpo, hace ciertos detonantes, no sólo a nivel neurológico, sino también gastrointestinal”, señala Paniagua.
Así, las personas con migraña recurrente deben vigilar o disminuir el consumo de los siguientes productos:
- Chocolate: Es uno de los alimentos más reportados por los pacientes en consulta.
- Alcohol: El vino tinto suele ser el más asociado con las crisis, aunque también pueden provocar síntomas el vino blanco, la cerveza y la champaña.
- Quesos maduros o fermentados: Entre ellos destacan el parmesano, cheddar, gouda, manchego y queso azul.
- Embutidos y carnes procesadas: Productos como jamón, salami, mortadela, pepperoni, tocineta y salchichas. La especialista también mencionó al cerdo como un posible detonante.
- Fermentados y encurtidos: La lista incluye opciones como kombucha, kimchi, chucrut, pepinillos, vinagres y salsa de soya.
- Productos light o zero: Aunque se consideran alternativas saludables, algunos contienen aspartame, un edulcorante artificial relacionado con la aparición de crisis migrañosas.
- Condimentos y potenciadores del sabor: Los consomés, cubitos para sazonar y otros productos con glutamato monosódico actúan como disparadores. Aquí figuran las sopas instantáneas, snacks salados, comida rápida y salsas comerciales.
- Algunas frutas y vegetales: Ciertos pacientes presentan sensibilidad a las fresas, los cítricos, la piña y el banano muy maduro. Entre los vegetales destacan el tomate, la espinaca, las aceitunas y la berenjena.
- Frutos secos: El maní aparece con frecuencia entre los alimentos que generan molestias en personas sensibles.
- Pescados enlatados: Principalmente el atún y las sardinas.
El ‘Déficit de DAO’ e intolerancia a la histamina
La especialista aclaró que estos alimentos no provocan migraña en todas las personas de la misma manera; su efecto depende de la sensibilidad individual y de otros factores preexistentes.
Sin embargo, algunas personas podrían presentar un síndrome de intolerancia a la histamina o una disminución en la actividad de la enzima diaminoxidasa (DAO), encargada de degradar esta sustancia en el organismo.

Cuando la histamina se acumula, puede desencadenar migrañas acompañadas de síntomas digestivos como gases, náuseas, distensión abdominal o diarrea. También pueden aparecer manifestaciones cutáneas (picazón o enrojecimiento) y rinitis recurrente. En estos casos, los especialistas pueden valorar estudios clínicos para medir la actividad de la DAO.
El problema no solo es el alimento, sino cómo se come
Además de los ingredientes específicos, la nutricionista señaló que los cambios bruscos en los niveles de azúcar en sangre son detonantes frecuentes.
Por esta razón, los desayunos con altas cantidades de azúcar, como cereales azucarados o pancakes con miel y jalea, favorecen la aparición de síntomas debido a las fluctuaciones de glucosa. Lo mismo ocurre con comidas que concentran carbohidratos refinados.
Hábitos que pueden favorecer una crisis
La especialista identificó varios hábitos que suelen aparecer con frecuencia antes de una migraña:
- Deshidratación.
- Pasar muchas horas sin comer, como ayunar o saltarse comidas.
- Estrés, tensiones acumuladas y dormir mal.
- Pasar muchas horas frente a computadoras, celulares o dispositivos electrónicos puede aumentar la tensión visual y contribuir a los episodios de dolor de cabeza.
Según el sitio The Migraine Trust, pasar muchas horas sin comer agrava el problema si el ayuno se rompe con harinas refinadas o azúcares, ya que generan picos glucémicos que actúan como disparadores en personas susceptibles.
Finalmente, Paniagua añadió que condiciones metabólicas como el hígado graso, el consumo frecuente de alcohol y la resistencia a la insulina afectan la capacidad del organismo para procesar ciertas sustancias, aumentando considerablemente la sensibilidad a este tipo de alimentos.
