
Tomar su café o té a temperaturas hirvientes, excederse con licores fuertes como el aguardiente y consumir tabaco someten a su esófago a una irritación constante que puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer, especialmente de carcinoma epidermoide, un tipo de tumor que afecta las zonas media y superior de este órgano.
Lo que debe saber:
- Dejar que su café o té se enfríe un poco antes de tomarlo es un pequeño ajuste diario que protege su vía digestiva de quemaduras e inflamación constante.
- Moderar el consumo de licores fuertes, como el aguardiente, ayuda a evitar que los compuestos del alcohol irriten y debiliten las paredes de su garganta.
- Es vital guardar los productos de limpieza lejos de los niños; ingerir sustancias como el cloro deja lesiones e inflamaciones internas que pueden generar complicaciones con los años.
El cáncer que no se hereda
Cuando se habla de cáncer, muchas personas piensan de inmediato en la genética. Pero en el caso del esófago (el conducto que conecta su boca con el estómago), los hábitos diarios y las toxinas juegan un papel determinante.
Dionisio Flores, oncólogo del Centro de Cáncer y Hematología del Hospital Metropolitano, explica que existen dos tipos de tumores en esta zona.
Mientras uno (el adenocarcinoma) está ligado a la obesidad y al reflujo, el otro, llamado carcinoma epidermoide, ataca por la exposición directa a sustancias dañinas.
“El carcinoma epidermoide es un poquito más agresivo, involucra las porciones superiores y medias del esófago y está relacionado usualmente a alguna toxina, por ejemplo a fumado, alcohol asociado a fumado, bebidas muy calientes”, precisó el especialista.
Esto significa que usted no necesita antecedentes familiares para padecerlo; si expone su cuerpo constantemente a estos irritantes, se vuelve mucho más susceptible.
El daño profundo del aguardiente
Tomar licor en exceso siempre es perjudicial para la salud, pero el médico hace una advertencia muy específica sobre las bebidas fuertes, siendo el aguardiente uno de los que más produce este tipo de cáncer de esófago.
¿Por qué ocurre esto? Flores señala que “el aguardiente aumenta el riesgo de cáncer de esófago porque lo que hace es que el etanol se va como a transformar en una sustancia carcinógena y esto daña el ADN del esófago”.
Es decir, el daño ocurre por dos vías simultáneas:
- Primero, por la toxicidad del etanol.
- Segundo, por la fricción de tragar un líquido tan fuerte que lastima el tejido. El experto lo describe como “una mucosa quemada, una mucosa del esófago que produce inflamación e irritación crónica”.
“Porque usualmente va penetrando como algunos carcinógenos dentro de la mucosa del esófago”, agrega el oncólogo.
Si a este escenario de inflamación usted le suma el hábito del cigarro, el riesgo se dispara. El oncólogo advierte que mezclar ambos factores “lo hace como un efecto sinérgico, va aumentando las posibilidades”.
¿Las bebidas muy calientes también pueden afectar el esófago?
El alcohol no es el único factor relacionado con la irritación de este órgano. Las temperaturas muy elevadas también pueden afectar la mucosa del esófago.
Por eso, Flores recomienda tener precaución con bebidas como el café o el té cuando se consumen a temperaturas demasiado altas.
La explicación del especialista es que la exposición repetida al calor puede generar irritación e inflamación de las paredes internas del esófago.
No se trata de dejar de consumir café o té del todo, sino de evitar tomarlos cuando todavía están excesivamente calientes.

Una enfermedad que también puede generar daño crónico
Entre las condiciones que pueden afectar el esófago está la acalasia, un trastorno que altera el funcionamiento de este conducto.
Según precisó Flores, con el tiempo las paredes del esófago pueden volverse más rígidas y pueden producirse procesos inflamatorios relacionados tanto con la enfermedad como con el paso de los alimentos.
Ese ambiente de agresión crónica puede favorecer que las células normales sufran cambios.
Cuando el daño comienza en la infancia
El esófago también puede sufrir lesiones graves cuando una persona ingiere accidentalmente sustancias corrosivas.
Flores advierte sobre casos en los que los niños pueden ingerir productos como cloro o gasolina por accidente. Estas sustancias pueden provocar lesiones e inflamación en el interior del esófago.
Aunque el niño reciba atención y supere la emergencia, la fuerte quemadura interna deja una marca de por vida.
“Todo eso me produce lesiones inflamatorias dentro del esófago y que a futuro desarrolla cáncer”, aclara el médico.
Por esta razón, se recomienda mantener los productos de limpieza etiquetados y ocultos fuera del alcance de los niños.
Reducir la exposición a factores de riesgo es clave
Flores recomienda reducir, en la medida de lo posible, la exposición a los factores relacionados con este tipo de cáncer. Entre ellos menciona:
- Evitar el fumado.
- Moderar el consumo del alcohol.
- Evitar las bebidas a temperaturas muy elevadas.
“Siempre hablamos de que mientras más temprano se diagnostique, más posibilidades tiene de tener una expectativa de vida larga y evitar que el cáncer regrese”, concluye el especialista.
