
La chispa que encendía la felicidad o que unió a la pareja se apagó. Tal vez fue poco a poco, tal vez de golpe; pero ahora se establece una transición compleja hacia el divorcio.
A partir de este punto, comienza una de las etapas más difíciles y a posiblemente dolorosas: ponerse de acuerdo para divorciarse.
Pero ¿cuánto cuesta divorciarse en Costa Rica? La respuesta dependerá de varios factores y, también, de qué tanto conflicto exista entre las partes.
Andrea Murillo Soto, especialista en derecho notarial y registral, así como conciliadora certificada, explica que existen dos grandes caminos: uno sencillo y otro mucho más complejo y costoso.
La vía más sencilla: divorcio por mutuo acuerdo
Cuando la pareja logra acuerdos rápidos y no hay mayores conflictos, el proceso suele ser ágil y barato. Esto ocurre sobre todo cuando:
- No existen bienes gananciales que repartir (como casa, vehículos u otros).
- No hay hijos menores de edad o mayores con pensión alimentaria.
- Ninguna de las partes reclama pensión compensatoria o de alimentos.
- O bien, aun existiendo estos elementos, la pareja llegó a acuerdos de forma voluntaria con antelación.
En tales casos basta con acudir ante un notario público para tramitar el divorcio por mutuo consentimiento mediante escritura pública.
No se requiere contratar un abogado adicional distinto del propio notario, porque es este profesional quien asume la asesoría jurídica y la formalización del trámite.
En la vía notarial, el costo parte del arancel mínimo fijado para este tipo de divorcio, que ronda los ¢136.730 (incluido el impuesto al valor agregado). A partir de esa base, cada notario puede cobrar más según la complejidad del caso y el nivel de acompañamiento que requiera la pareja.
Es importante recalcar que este monto es el mínimo que permite el arancel profesional.
Entonces, reiteramos: el costo parte del arancel mínimo es de ¢136.730, divididos de esta manera: ¢120.000 por honorarios mínimos del notario y ¢16.730 por impuesto al valor agregado (IVA).

Cuando no hay acuerdo: el precio sube
Cuando la relación termina con dolor, reclamos o deseos de “ganar” al otro, lo más frecuente es que no haya conciliación. En esos casos se debe presentar una demanda de divorcio ante un juez de familia, y cada parte necesita un abogado.
“Cuando se termina la relación es muy doloroso. No siempre es un mutuo acuerdo o incompatibilidad de caracteres. Siempre hay mucho dolor y, a veces, deseos de venganza. Eso complica que haya diálogo y hace que el proceso se vaya a tribunales”, explica Murillo.
En esta vía, los costos pueden variar significativamente. Influyen:
- La complejidad del caso.
- El tiempo que tome el proceso.
- Las pruebas que deban recopilarse.
- El nivel de conflicto entre las partes.
- Las gestiones adicionales por bienes, pensiones o patria potestad.
La especialista señala que, en la práctica, una consulta con un abogado de familia suele rondar, en muchos despachos, a partir de los ¢95.000 por hora, aunque este monto varía entre profesionales y puede ser superior.
El arancel oficial establece un mínimo por hora profesional y por tipo de gestión, y a partir de ese piso cada abogado define sus honorarios según la complejidad del caso, el tiempo invertido y los servicios adicionales que incluya.
A esto se suman costos de traspaso de bienes (como casas o vehículos), cuando corresponde realizarlos, además de gastos notariales, registrales o periciales.
Por eso, es importante que, antes de iniciar el proceso, la persona pida un estimado por escrito de los honorarios y gastos, para evitar sorpresas en la factura final.
Cómo abaratar el divorcio: consejos prácticos
El llamado de la especialista es claro: actuar con la mayor sensatez posible.
“Si hay bienes e hijos, sí es importante guardar un espacio para conversar. Estamos en tiempos en que la primera reacción es demandar. Pero si no tenemos la capacidad de dialogar porque estamos heridos o en shock, se puede recurrir a la resolución alterna de conflictos. Eso ahorra tiempo y mucho dinero. Es buscar la paz humana y un buen acuerdo legal”, enfatiza Murillo.
Según la abogada, muchas parejas terminan encareciendo su divorcio sin darse cuenta: consultan al abogado por cualquier detalle, piden citas frecuentes o cambian de criterio varias veces sobre los acuerdos.
Cada llamada, reunión o modificación implica horas de trabajo profesional que se reflejan en la factura final, además de alargar un proceso que podría resolverse de forma más simple si se privilegia el diálogo y la resolución alterna de conflictos.
