
La operación de un vuelo ambulancia para trasladar a San José a un niño herido de bala desde el Hospital Tony Facio, en Limón, la noche del 9 de setiembre anterior, está siendo investigada por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), luego de que paramédicos privados alertaran fallos en la coordinación y autorización del traslado aéreo.
Las acciones para gestionar esa operación surgieron luego de que el Servicio de Vigilancia Aérea (SVA), adscrito al Ministerio de Seguridad Pública (MSP), indicara a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) que no disponía de una aeronave oficial para realizar el traslado del menor. Empero, menos de 12 horas después, la entidad sí tuvo una avioneta lista para un viaje oficial del vicepresidente, Francisco Gamboa.
Las cronologías de la Dirección General de Aviación Civil (DGAC), dependencia del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), y del SVA muestran diferencias entre el procedimiento establecido en el protocolo y las acciones realizadas esa noche. Pese a los esfuerzos médicos, el niño falleció en un quirófano en la provincia caribeña debido a la gravedad de sus lesiones, sin que se lograra su traslado.
La Nación tuvo acceso a documentos que detallan lo ocurrido previo al inicio de la operación aérea en el aeropuerto Tobías Bolaños, en Pavas.
De acuerdo con ese reporte, la primera alerta por parte de la Caja, mediante el sistema de emergencias 911, para activar el plan del traslado aéreo, ocurrió a las 10:32 p.m.
Para ese momento, el menor que resultó herido en una balacera en Pueblo Nuevo de Limón, estaba siendo atendido en el Hospital Tony Facio, donde pretendían estabilizarlo antes de su traslado a la capital, a 88 kilómetros, por vía aérea.
El “Protocolo para la coordinación de traslado aéreo nocturno de pacientes en estado crítico”, aprobado en febrero de este año, establece que la alerta mediante el 911 es el primer paso que debe seguir la Caja cuando se determina la necesidad de un vuelo ambulancia para un traslado crítico, aunque la emergencia en sitio ya haya sido reportada y atendida por otros cuerpos de emergencias.

Según la cronología de la DGAC, tras la primera alerta, a las 10:35 p. m., la Caja solicitó al SVA el traslado médico. La respuesta recibida fue que “no existe recurso para la jornada nocturna”.
Cinco minutos después, a las 10:40 p. m., la CCSS comenzó formalmente la coordinación para la contratación de un vuelo privado.
A las 10:51 p. m. el capitán Roger Mora, piloto de la avioneta de la empresa SAAT (contratada para el vuelo ambulancia), realizó el primer intento de llamada al jefe de operaciones de Aviación Civil, Erick Sagrera. Mora realizó tres intentos más en los que no obtuvo respuesta.
El protocolo para este tipo de operaciones indica que la llamada para obtener el visto bueno cuando se contrata un vuelo privado debe ser realizada desde la Central de Radiocomunicaciones de la CCSS.
El registro indica que la solicitud formal desde esa dependencia se emitió a las 11:11 p. m. En ese oficio se agrega que el visto bueno fue otorgado por otro funcionario a cargo a las 11:15 p.m., debido a que Sagrera se encontraba de vacaciones.
Las siguientes acciones reportadas detallan que, 20 minutos después de esa autorización telefónica, ingresó al aeropuerto el personal de la CCSS que realizaría el traslado aéreo del menor.
Además, fue hasta las 11:37 p. m. que el jefe de seguridad aeroportuaria informó haber recibido comunicación sobre la aprobación del vuelo y realizó las verificaciones correspondientes para el despegue.
Entre las 11:53 p. m. y las 00:03 a. m., ingresaron al Tobías Bolaños otros miembros de la tripulación, incluido el copiloto.
Según el documento, desde la autorización del vuelo por parte de la DGAC (11:15 p. m.) hasta el despegue de la aeronave transcurrieron 54 minutos. Durante ese lapso, según indicaron fuentes a este diario, la empresa tuvo que retirar varios asientos de la aeronave para colocar una camilla para el traslado, mientras se esperaba por el personal médico.
El vuelo ambulancia despegó a las 12:09 a. m. del Tobías Bolaños y aterrizó en el aeropuerto de Limón cerca de las 12:40 a. m.
Sin embargo, el traslado del menor no se realizó debido a la gravedad de su condición.
El director del HNN, Carlos Jiménez, aseguró a La Nación, el día posterior a la emergencia, que cuando el equipo médico llegó al Tony Facio, el niño ya había sido intervenido quirúrgicamente en dos ocasiones.
“Lograron contener lesiones de sangrado. No obstante, las condiciones hemodinámicas del paciente nunca fueron las óptimas para poder emprender ni un traslado terrestre ni tampoco un traslado vía aérea”, agregó.
Jiménez sostuvo que, aunque se trató de compensar y mejorar la condición para poder trasladarlo y continuar con el proceso quirúrgico en el Hospital Nacional de Niños, el pequeño no logró recuperarse y más bien continuó con su “deterioro progresivo”, hasta que pasadas las 5 a. m. se declaró su fallecimiento.
La Nación consultó a la CCSS por qué no se siguió el protocolo desde el inicio y fue el piloto privado quien hizo las primeras llamadas para obtener la autorización.
Además, se pidió conocer la razón por la que la gestión por la vía establecida en ese plan se hizo hasta 31 minutos después de haber comenzado a coordinar el vuelo privado.
También se pidió indicar si la institución conocía, antes de contratar la aeronave privada, si esta contaba con las condiciones requeridas para operar como un vuelo ambulancia y si la posterior adaptación generó atrasos en la operación.
Desde la oficina de prensa de la entidad se indicó que las preguntas estaban siendo tramitadas. Al cierre de esta información, no se había recibido respuesta.
Revisarían protocolo
El pasado 17 de setiembre, el jerarca de Obras Públicas y Transportes, Efraím Zeledón, manifestó a La Nación que el protocolo establecido para la atención de vuelos nocturnos “se cumplió” en este caso y negó que hubieran existido atrasos en la aprobación del servicio de acuerdo a dicho protocolo.
Consultado si el documento sería sometido a revisión, Zeledón sostuvo que solicitaría a la Caja y el Ministerio de Seguridad revisar el manual para determinar la necesidad de eventuales mejoras.
“Es importante tener claro que la programación de un vuelo no es como subirse a un carro, arrancar e irse. Una vez que se decreta la emergencia hay que hacer ciertas coordinaciones con las torres de control; hay que encender las luces de los aeródromos y preparar el plan de vuelo”, agregó.
