Un teleférico que conectaría barrios del sur de la capital desde cantones como Aserrí y Desamparados buscará aliviar la presión sobre el caos vial que se genera en uno de los sectores más populosos del área metropolitana.
La intención es que ese sistema que ya funciona en otros países de la región se convierta en un alimentador más del Tibi, que operará como arteria principal del transporte público en la Gran Área Metropolitana (GAM)
El ministro de Obras Públicas y Transportes, Efraím Zeledón, confirmó que actualmente se avanza en la búsqueda del financiamiento para realizar las etapas de estudios y preinversión para un proyecto que conecte los barrios del sur de la capital con el tren eléctrico.
“No podemos pensar en el cortísimo plazo de extender líneas de tren hacia allá y las rutas de buses son importantes pero ya las carreteras están bastante saturadas. Un modelo que ya visité en Guatemala, donde están con un teleférico, en El Salvador están con un teleférico, ¿por qué Costa Rica no?”, afirmó el jerarca.
Zeledón agregó que a nivel mundial solo hay dos grandes empresas, ambas europeas, que desarrollan este tipo de sistemas y que actualmente trabajan en Centroamérica y República Dominicana. Según dijo, estas estarían interesadas en llevar adelante el proyecto en Costa Rica.
El jerarca, además, señaló que el proyecto del teleférico resultaría “muy positivo” porque, entre otras cosas, requiere una mínima invasión al derecho de vía. Las pilas de concreto que conforman las torres que sirven de guía a los cables se construyen en espacios de menos de dos metros cuadrados.

Además, en el caso de la zona de impacto mencionada, la situación geográfica también favorecería este tipo de solución por tratarse de sectores con mayor altitud que la del centro de la capital.
“Sería una opción que podría ser muy interesante, porque además Desamparados es de los cantones más poblados de San José y la salida está saturada”, agregó el ministro.
El ministro adelantó que también pretenden estudiar alguna solución alternativa para la conexión de los cantones ubicados al norte de la capital, que también quedan fuera del impacto directo del tren eléctrico, como lo son Moravia, Goicoechea y Coronado.
Licitación en 2030
De acuerdo con los planes del MOPT, la intención es iniciar el próximo año las primeras fases de estudios de prefactibilidad, para avanzar en la inscripción del proyecto ante el Ministerio de Planificación (Mideplán).
La idea, según el jerarca, sería avanzar en los siguientes años hasta dejar el proyecto en una etapa de licitación al término del actual Gobierno, en el 2030.
La estimación del MOPT es que para ese año el tren eléctrico bautizado como Tibi estaría casi listo. Además, debería haberse avanzado en la renovación del sistema de autobuses, que recientemente se indicó que se sometería a una reformulación para considerar la operación del tren, dejando atrás los planes de sectorización en los que se venía avanzando.
“De nada nos sirve un tren si no tenemos las rutas de buses que alimenten el tren de pasajeros o que en cada estación de tren tengamos una estación intermodal donde lleguen taxis, servicios de plataformas y buses. Esa renovación tenemos que hacerla de aquí al 2030 para complementar con el tren y estas nuevas iniciativas también deberían estar listas para hacerlas”, agregó.
Adicionalmente, el MOPT planea completar el próximo año los estudios para desarrollar un monorriel que conecte el Aeropuerto Juan Santamaría con la estación del Tibi que se ubicará en Río Segundo de Alajuela.
¿Cómo opera un teleférico?

Un teleférico urbano es un sistema de transporte que moviliza pasajeros en cabinas suspendidas de cables y conecta estaciones donde los usuarios pueden subir o bajar. A lo largo del recorrido, las torres sostienen y guían los cables, lo que permite que las cabinas se desplacen sobre calles, laderas y otros obstáculos sin circular por la vía.
El sistema funciona con un motor eléctrico que mueve el cable encargado de arrastrar las cabinas entre estaciones. Existen modelos con cabinas desacoplables, donde estas se desenganchan del cable al ingresar a la estación y avanzan a menor velocidad para facilitar la salida y el ingreso de pasajeros. Al salir, vuelven a engancharse para continuar el recorrido, sin necesidad de detener toda la línea.
El promedio de la velocidad de estos sistemas es de 18 kilómetros por hora. Eso significa que completar una distancia lineal de 8 km podría tomar alrededor de 27 minutos.
Organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) destacan, entre las ventajas de este tipo de sistemas, la posibilidad de conectar barrios separados por pendientes, ríos u otros obstáculos sin depender de calles congestionadas o puentes, por lo que requieren una menor inversión en obras y pueden reducir los tiempos de viaje y facilitar el acceso al transporte público a tarifas accesibles.
Actualmente, este tipo de modelos de transporte público ya operan en otras ciudades de Latinoamérica como Medellín, Colombia; La Paz, Bolivia; el Estado de México y la Ciudad de México en México; Guayaquil, Ecuador; Santo Domingo, República Dominicana y Río de Janeiro, Brasil.
Además, en Guatemala y El Salvador ya se avanza en la construcción para dotar a los usuarios de estas opciones de transporte; mientras que en Panamá recientemente se adjudicó un contrato por $255 millones para desarrollar un teleférico a lo largo de 6,6 km y con capacidad de movilizar 2.000 pasajeros por hora entre la localidad de San Miguelito y la Ciudad de Panamá, donde tendrá enlace directo con la línea 2 del metro.
