
Las infecciones por sífilis en todas sus formas muestran un crecimiento en el territorio nacional durante este año. El último Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud revela que el país registró 1158 casos de esta enfermedad en las primeras 18 semanas del 2026.
Esta cifra representa un incremento del 30,6% en comparación con los 907 contagios que las autoridades notificaron en el mismo periodo del 2025. La tasa nacional actual se sitúa en 22,2 casos por cada 100.000 habitantes.
El perfil de los pacientes indica que los hombres sufren el mayor impacto de la infección. Ellos concentran 689 de las notificaciones, lo que equivale a una tasa de 26,5 por cada 100.000 habitantes.
San José acumula la mayor cantidad de casos con 500 alertas confirmadas. Limón y Alajuela ocupan los siguientes puestos en volumen de personas enfermas con 178 y 148 registros, respectivamente.
Sin embargo, Limón presenta la mayor tasa de incidencia del país. La provincia caribeña registra 38,9 casos por cada 100.000 habitantes, seguida por San José con 30 y Cartago con 24,4. Estas tres provincias superan la tasa nacional de casos.
Etapas y síntomas de alerta
La infectóloga Gisela Herrera explica que la sífilis es causada por la bacteria Treponema pallidum. La infección se divide en tres etapas según su avance en el organismo si no recibe atención médica oportuna.
La etapa primaria ocurre entre dos y seis semanas después del contacto sexual sin protección. Se caracteriza por la aparición de una úlcera llamada chancro sifilítico en la boca, el ano o los genitales.
Este chancro tiene la particularidad de que no duele. Herrera detalla que la lesión puede desaparecer sin tratamiento, lo que provoca que muchas personas no le presten la importancia debida.
Si no hay tratamiento, evoluciona a la fase secundaria. En este periodo aparece un brote cutáneo o sarpullido que afecta característicamente las palmas de las manos y las plantas de los pies.
Los pacientes también pueden presentar fiebre e inflamación de ganglios. Al igual que en la primera etapa, estas señales pueden desaparecer sin tratamiento.
Después de la sífilis secundaria se pasa a un periodo de latencia. Existe la latencia temprana que es durante un año y no presenta síntomas.
La latencia tardía es después de un año. La temprana se puede curar totalmente y desaparecen los marcadores diagnósticos de la sangre. En la tardía, normalmente no desaparecen por completo.
La sífilis terciaria es la fase más grave y ocurre muchos años después del contagio inicial si la infección persistió. Herrera advierte que en este punto existen repercusiones en órganos vitales.
En el corazón puede provocar aneurismas y en el cerebro demencia. En los ojos puede causar ceguera y en los huesos deformidades. Esta etapa deja secuelas permanentes que no se curan al 100%.
La doctora explica que en cualquiera de las tres etapas puede aparecer la neurosífilis. Esta sucede cuando la bacteria migra al cerebro y puede provocar meningitis o alteraciones visuales y auditivas graves.
Tratamiento y prevención
La bacteria no desarrolla resistencia a la penicilina. Por ello, la enfermedad es totalmente curable si se diagnostica en una fase temprana.
En etapas iniciales, Herrera indica que el tratamiento consiste en una sola dosis de penicilina benzatínica inyectada en cada glúteo. Para la sífilis secundaria o etapas avanzadas, los médicos aplican la misma dosis una vez por semana durante tres semanas.
Si el paciente es alérgico a este fármaco, se utiliza la doxiciclina. Cuando existe afectación del sistema nervioso o sífilis terciaria, el tratamiento requiere hospitalización.
En estos casos, la penicilina se administra por vía intravenosa de forma diaria durante un periodo de dos a tres semanas. La prevención principal es el uso correcto del condón.
Herrera recomienda solicitar la prueba de sangre VDRL de forma rutinaria. La doctora señala que estos son exámenes sencillos, económicos y diagnósticos para quienes sospechan síntomas o mantuvieron relaciones sin protección.
