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Zopilotes atraídos por botadero clandestino afectan vuelos en el Tobías Bolaños

Ministerio de Salud indica que es responsabilidad de Municipalidad de San José; Ayuntamiento alega que terrenos son de Incofer. Choques con aves pueden provocar daños o accidentes

Los pilotos que vuelan al aeropuerto Tobías Bolaños, en Pavas, dicen temer por su vida y la de sus pasajeros debido a un peligro latente ubicado en las cercanías de la pista de aterrizaje.

Se trata de un botadero de basura clandestino de dimensiones preocupantes, no solo por la contaminación que genera, sino por la gran cantidad de pájaros que atrae, especialmente zopilotes.

El riesgo es que un ave impacte la turbina o el parabrisas de una aeronave y cause un incidente, como el ocurrido el pasado 14 de agosto, cuando cuatro personas sufrieron golpes de consideración.

La empresa Aero Caribe, dueña de la avioneta, informó a La Nación de que el arreglo de los daños que provocó un zopilote costó alrededor de $1.500. Afortunadamente, dijeron, no se perdieron vidas humanas.

Mario Villatoro, vocero de la compañía, declaró que desde hace semanas alertaron del aumento de pájaros que llegan al botadero, debido a que ha crecido en los últimos meses. Incluso lo evidenciaron con fotografías.

“En realidad son varios botaderos por el Virilla y el río Torres. Atraen este tipo de fauna y es peligrosísimo, no solo para el Tobías Bolaños, sino también para el (aeropuerto Juan) Santamaría porque cuando el viento cambia y se utiliza la pista 2-5 de Alajuela, los aviones llegan por los botaderos. Y un ave en una turbina es crítico”, indicó.

De hecho, este miércoles 8 de setiembre se presentó otro incidente cuando un ave impactó una avioneta, aunque sin provocar una emergencia.

Ante consultas de este diario, la Municipalidad de San José afirmó estar de manos atadas para resolver este problema porque, alegan, los terrenos por donde tiran la basura son propiedad del Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer).

El Ayuntamiento reconoció que la situación ocurre desde hace años, pero que el lugar conocido como Tajo Comag, ahora es más frecuentado por los vecinos que evaden pagar por el servicio de recolección local.

Sin embargo, el Ministerio de Salud confirmó a este medio que desde el 18 de agosto del 2021 emitió una orden sanitaria al gobierno local por ser el “responsable de los residuos sólidos a nivel del cantón”.

La directriz se giró por una denuncia sobre mala disposición de residuos sólidos en el tajo y se solicitó a la Municipalidad “tomar las medidas pertinentes, en un plazo de seis meses, para prevenir que se siga convirtiendo en un vertedero ilegal”.

Aún así, el Ayuntamiento insistió en que el acceso para arrojar la basura está sobre el derecho de vía del tren y que por eso no puede actuar.

“Es por la línea férrea que ingresan los vehículos particulares a depositar los residuos hacia el tajo, por lo cual a nosotros se nos imposibilita tomar otro tipo de acciones, ya que no se podría limitar o cerrar el paso.

“Asimismo, se insta al Área Rectora de Salud a girar las órdenes sanitarias correspondientes al Incofer para que ellos procedan con las delimitaciones de su propiedad”, señaló el Departamento de Servicios Ambientales.

Por su parte, el Incofer explicó que un fallo de la Sala Constitucional que responde a un recurso de amparo presentado por los dueños del tajo contra el Instituto, ordena a Salud y a la Municipalidad josefina tomar acciones, no a ellos.

No obstante, debido a una orden sanitaria, limpian la vía, aunque afirmaron que es “prácticamente inmanejable”.

“Estamos en la mejor disposición de seguir colaborando, inclusive se está en coordinación con la Municipalidad de San José para realizar una inspección en el sitio, ya que se está previendo como medida alternativa poner algún tipo de estructura en el derecho de vía para evitar que los camiones pasen por ahí”, declararon.

Se trata de camiones de terceros que usan el derecho de vía para lanzar desechos en el basurero ilegal.

Denuncias reiteradas

En agosto, el Comité de Gestión de Fauna del aeropuerto Tobías Bolaños volvió a remitir denuncias a la Municipalidad de San José sobre los problemas que está generando el botadero.

Lo habían planteado el año pasado sin que se diera alguna solución.

Alejandro González, jefe de la Torre de Control de esa terminal, advirtió de que una bandada de zopilotes puede ser sumamente riesgosa, pero, además, de que no solo las aves grandes provocan incidentes.

Sin embargo, aclaró, el origen del problema son los comportamientos humanos por lo desconsiderada que es la gente con la naturaleza.

“Lógicamente hay zonas naturales donde hay aves, pero el hecho de que haya un botadero atrae cantidades de aves que originalmente no estaban y que en grupo pueden ser peligrosas para la aviación”, explicó.

González reconoció que el riesgo siempre ha existido, pero recientemente ha aumentado.

“En los últimos meses se ha visto demasiado la cantidad de aves en relación con años anteriores, más de lo normal. No sabemos el porqué, pero es claro que tiene relación con ese botadero clandestino”, afirmó.

Por su parte, el director de Aviación Civil, Álvaro Vargas, confirmó que ya envió una nota formal a las autoridades municipales y sanitarias para recordar la urgencia de tomar acciones en el asunto.

Debido al peligro, incluso la propia administración del Tobías Bolaños coordinó hace semanas una limpieza en la zona en conjunto con otras entidades, como la Comisión Nacional de Emergencias (CNE).

Los riesgos

El presidente del Sindicato de Controladores Aéreos, Ronald Vega, detalló que el llamado “peligro aviar” está más presente a la hora del despegue y aterrizaje de los aviones.

Solo el golpe de un ave puede herir al piloto y ocasionar una emergencia mayor.

“También, cuando es un impacto que puede afectar el fuselaje, la nave pierde aerodinámica, por lo tanto tiene que regresar al aeropuerto por el peligro que eso representa”, mencionó.

Vega recordó el choque con aves que ocurrió el 2009 cerca del río Hudson, Estados Unidos, cuando el vuelo 1549 de US Airways, con 150 pasajeros, se vio obligado a realizar un acuatizaje.

Incluso, añadió, no hay que ir tan lejos, ya que el 11 de febrero del año anterior, un avión boeing 737-890 de Alaska Airlines debió regresar al aeropuerto Juan Santamaría luego de que presentó problemas por una turbina que succionó un ave.

El sindicalista subrayó que es muy preocupante que no se tome esta situación con la seriedad que amerita.

José Andrés  Céspedes

José Andrés Céspedes

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación. Escribe sobre vivienda y trabajo.