
La Universidad de Costa Rica (UCR) ya da los primeros pasos en la definición de una estrategia para apartar campos a jóvenes provenientes de cantones muy pobres.
El objetivo es tener representación de graduados de colegios con menor éxito educativo.
Ruth de la Asunción, vicerrectora de Vida Estudiantil, confirmó que trabajan en definir un mecanismo para garantizarles matrícula a partir del 2014.
Como parte del proceso, las autoridades de la UCR escucharon las recomendaciones de José Manuel Del Val Blanco, la semana pasada.
Del Val dirige un proyecto similar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que asegura 550 espacios para indígenas cada año.
Esto no significa que la UCR dará prioridad por etnia, dijo Bernal Herrera, vicerrector de docencia.
“La población puede ser muy variada. Al principio, será una experiencia bastante reducida (aún no se sabe cuántos), para ir con mucho cuidado y evaluando algo que interesa que salga bien”, dijo Herrera.
Otro criterio que utilizará esta universidad es que el postulante sea el primero de su núcleo familiar en estudiar ahí.
Además, un buen parámetro que está sobre la mesa es la investigación del Observatorio Laboral de Profesiones del Consejo Nacional de Rectores (Conare).
Esa instancia analizó el número de graduados universitarios por cantones entre el 2000 y el 2007, de universidades públicas y privadas.
El municipio con menos profesionales en esos años fue Guatuso, con solo 3 de cada 1.000 habitantes.
El segundo lugar fue para León Cortés (6 por cada 1.000), seguido de Matina (7), Talamanca (7), Alvarado (8), Alajuelita (8), Sarapiquí (9), Los Chiles (9), Parrita (9), Garabito (11) y Guácimo (11).
No obstante, los vicerrectores dijeron que también se debe agregar información socioeconómica para definir el público beneficiado.
“Son grupos que se han visto desfavorecidos de múltiples maneras. Hacemos un análisis de la población de la UCR para evaluar la representación de estas poblaciones”, afirmó De la Asunción.
Prueba igual. Aunque aún no hay idea de la forma como se seleccionarán esos estudiantes, el examen de admisión actual se mantendrá.
“Esa prueba ha sido muy validada”, resaltó De la Asunción.
Lo que sí habrá es un acompañamiento intenso durante la carrera, porque esos alumnos necesitarán reforzar áreas como Matemática y Ciencias, para no reprobar cursos.
En la UCR están matriculados este año 38.114 personas; de ellas, 7.495 son de primer ingreso.
Otras dos universidades públicas ya aplican modelos para reservar espacios a alumnos de poblaciones vulnerables.
El Instituto Tecnológico de Costa Rica (ITCR) tiene reservado el 10% de matrícula en todas sus carreras para estudiantes pobres de colegios públicos residentes en los cantones de menor desarrollo.
Entre tanto, la Universidad Nacional (UNA) tiene un modelo que garantiza que el 14% de su población provenga de colegios rurales, nocturnos, telesecundarias y programas de educación abierta.