
Una larga fila de nicaraguenses, que empieza en las puertas de la Embajada de su país, en el barrio La California, San José, rodea el edificio desde las últimas dos semanas.
Obtener los documentos para legalizar su situación aquí es el principal motivo que los lleva a esperar e, incluso, a dormir en la calle.
El embajador de Nicaragua, Hárold Rivas, anunció que desde el lunes se darán citas por teléfono para evitar estas aglomeraciones, aunque todavía no se conocen los números a los que se deberá llamar.
Tiendas de campaña improvisadas con bolsas de basura, para resguardarse del sol y la lluvia, se ven en uno de los costados del edificio de la Embajada.
Mario Aguilar, de 28 años, lleva dos días esperando en la fila para solicitar un papel. “Mi madre es la que me trae la comida”, manifestó.
Por otro lado, los vendedores de frituras aprovechan la multitud para hacer negocio.
Hasta ¢20.000 diarios aseguró ganar un vendedor que prefirió mantenerse en el anonimato.
El ingenio de otros pasó por instalar una impresora encima de un carrito de bebé, y luego cobrar ¢100 por fotocopia.
Sin embargo, este campamento temporal pasa factura, y las calles aledañas a la Embajada presentan una gran cantidad de basura.
Entre tanto, oficiales de la Fuerza Pública vigilan que se respeten los turnos de la fila.
Sin embargo, circula el rumor entre las personas de la venta de campos en la fila hasta por ¢25.000.
Según el embajador nicaraguense, se atiende a un promedio de 1.500 personas diarias.
Este es el resultado de las medidas de la Dirección General de Migración y Extranjería , para que los nicaraguenses pongan sus papeles en regla, sin aplicarles multa.
Las personas con la residencia vencida desde el 2003, los mayores de 65 años, personas con discapacidad o menores de 25 años que llevan cinco viviendo en el país, y los que tienen hijos nacidos en Costa Rica, deberán presentar sus papeles antes del 17 de noviembre para regularizar su situación.