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Julio Jurado, exprocurador general: ‘No fui objeto de presiones’

Luego de seis años en el puesto, Jurado deja el cargo para disfrutar su jubilación, en una entrevista con ‘La Nación’ repasó su gestión y mencionó los principales desafíos de la Procuraduría General de la República

Corría el año 1983 cuando Julio Jurado Fernández llegó a la Procuraduría General de la República (PGR) por primera vez. En aquel entonces era estudiante de Derecho de la Universidad de Costa Rica (UCR) y ocupó un puesto como asistente, fue su primera experiencia en la administración pública.

Casi cuatro décadas después, el pasado 3 de mayo, dejó las oficinas de esa entidad para disfrutar de su pensión, el último puesto que tuvo fue el de Procurador General, el más alto en la jerarquía de esa institución.

Jurado Fernández, de 64 años, quien tiene un doctorado en Derecho de la Universidad Carlos III, en España y una especialidad en Derecho Agrario de la UCR, confiesa que nunca ambicionó llegar a ese importante cargo, pero, al mismo tiempo, relata que cuando el expresidente Luis Guillermo Solís le propuso, en 2016, asumir el reto, no lo dudó.

Al salir de sus funciones advierte que quien llegue a ocupar su silla deberá tener solidez profesional, jurídica y capacidad para soportar eventuales presiones.

—No, para serle sincero no. Ni me lo imaginaba ni lo tenía propuesto como meta de vida. Eso fue producto de otras circunstancias que se dieron décadas después.

—Fue una propuesta que me hizo el entonces presidente de la República, Luis Guillermo Solís. Usted sabe que el nombramiento del procurador General es resorte del Consejo de Gobierno, pero lo debe ratificar la Asamblea Legislativa. Don Luis Guillermo me preguntó si yo estaba interesado, yo en ese momento estaba como Director Ejecutivo del Sistema Nacional de Áreas de Conservación y tenía pensado volver a mi puesto en la Procuraduría General de la República y le dije que sí. Creo que dos o tres meses después se dio la ratificación.

—A mí me parece que el sistema de nombramiento del Procurador General está bien diseñado para el tipo de puesto, porque tiene varias funciones que cumplir, es el representante legal del Estado, entendiendo por el Estado al Poder Ejecutivo, es decir, todas las demandas que se presentan contra los ministerios quien representa, durante el juicio, al Estado, es la Procuraduría General de la República (...). Entonces, tiene que haber una relación estrecha entre el Poder Ejecutivo y la Procuraduría. Luego, también hay una labor de asesoría importante y otra asesoría ante la Sala Constitucional.

“Me parece lógico que, el Poder Ejecutivo, dado esta relación, de representante legal del Estado, tenga alguna injerencia en el nombramiento, lo que pasa es que uno espera que quien ejerza el puesto lo haga en atención a criterios puramente jurídicos y técnicos. La manera de balancear esa competencia del Poder Ejecutivo de decir: ‘yo quiero a esta persona como procurador general’ es que deba someterse a una ratificación por parte de la Asamblea Legislativa. Ese mecanismo de ratificación por el ente legislativo es muy común en las democracias”.

—La primera característica que debe de tener es la firmeza suficiente para ejercer de forma independiente sus funciones, eso requiere de un carácter particular para mantenerse siempre en el lugar que le corresponde y poder cumplir, de la forma más profesional posible, la función. Es un puesto que podría ser objeto de presiones.

“Yo quiero aclarar que, en mis seis años de procurador general, no fui objeto de presiones por nadie, ni dentro del Poder Ejecutivo ni fuera del Poder Ejecutivo, siempre hubo entre todos los actores políticos, funcionarios de alto nivel, fuera del Gobierno, un trato muy respetuoso, eso lo tengo que recalcar”.

—No, he recibido un trato muy respetuoso, tanto en el gobierno de don Luis Guillermo como en el de don Carlos. Siempre hubo un trato respetuoso. Lo digo también por los diputados, porque uno se relaciona con funcionarios de otros poderes, nunca recibí presión directa e indirecta. Creo que, los diferentes actores políticos en Costa Rica, entienden muy bien el papel de la Procuraduría y eso ayuda mucho.

—Nosotros hemos trabajado, prácticamente, con el mismo personal, por la misma situación fiscal del país no hemos tenido posibilidad de ampliar el número de plazas. Las únicas plazas que nos dieron y que todavía no se han hecho los nombramientos, porque fueron otorgadas recientemente, son las que tienen que ver con procesos de expropiaciones, el Gobierno requería agilizar los aspectos relacionados con expropiaciones y en la inscripción de los bienes a nombre del Estado, ahí sí hubo un apoyo en aumentar las plazas y están en proceso de nombramiento.

“Mucha de la mejora en los indicadores fue el esfuerzo de los procuradores, su trabajo y algunas medidas de reorganización que se hicieron durante mi gestión. También redujimos los plazos de respuesta de los dictámenes que la Procuraduría General de la República emite ante la consulta de las instituciones, se tomó la decisión de dedicar un grupo de procuradores exclusivamente al trabajo de las consultas para reducir los plazos de respuesta, hubo una especialización en ese campo”.

—Definitivamente sí se requiere más personal, como le decía, no hemos crecido en plazas a pesar de que la demanda de nuestros servicios crece constantemente, nosotros evacuamos una gran cantidad de consultas (...). Sí necesitamos más personas, por supuesto, lo que pasa es que nosotros somos conscientes de que no es el mejor momento para hacer un aumento de planilla. Entonces, lo que hemos tratado de hacer es organizarnos y tratar de hacer nuestro trabajo de la mejor manera con los recursos que tenemos, pero en el momento que las finanzas públicas mejoren, creo que es justo que se le den más plazas y más apoyo a la Procuraduría.

Diego Bosque

Diego Bosque

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación. Graduado de Periodismo en la Universidad Latina. Escribe sobre infraestructura y transportes.

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