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Hector Chaves: el hombre detrás del uniforme

Desde el 2003, Chaves es Director del Cuerpo de Bomberos; su vida es un testamento de su pasión por servir al país, de tender una mano a quien lo necesita.

Ser bombero es vivir en un estado constante de alerta, una vida de labor que captura a quienes no pueden vivir en la rutina. Bajo su pesado traje de color amarillo y líneas fluorescentes, día a día las gotas de sudor empapan los rostros de hombres y mujeres que persiguen el peligro para tender una mano a centenares de personas que ven la muerte de cerca.

Así es la vida, también, de Héctor Chaves León, el actual Director General del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, quien se ha convertido en un personaje icónico como consecuencia de sus constantes luchas para el mejoramiento de la institución, sobre todo, durante los años más recientes de su gestión.

Chaves no deja nunca de ser bombero, no importa que sean las seis de la mañana de un lunes, día en que nos abrió la puerta de su casa, ubicada en Santo Domingo de Heredia, para desvelar la cotidianidad de su labor.

Basta con ingresar a su hogar para encontrar una colección casi incontable, omnipresente en cada habitación de la casa, de figuras de acción, representativas de los bomberos. Es notable su aprecio, casi obsesivo, por lo que hace.

Antes de un café mañanero, unas cuantas mancuernas esperan a Chaves para su rutina de ejercicios, que incluye pesas y otros ejercicios con máquinas.

En una esquina del pequeño gimnasio casero, un peculiar juguete desentona con las máquinas de ejercicios; es un chancho de goma, con la mitad de su cuerpo quemado. Fue la primera víctima que Chaves rescató del fuego, cuando tenía tres años de edad.

“Había una quema de basura en mi casa. Yo vi el juguete entre las llamas y no lo pensé. Me moví y lo saqué. Desde entonces, sentí un llamado a ayudar a las personas como pudiera”.

El carajillo que se hizo bombero

La aventura y la adrenalina no son para todo el mundo. Para Héctor, son pasiones que lo llamaron desde muy pequeño.

“Lo mío era estar metido en la montaña. Hace algunos años, me fui a cruzar la Cordillera de Talamanca. Eran siete días de viaje por un sendero que solo los indígenas de la zona conocen. Allí, uno conoce muchas personas y sus historias”.

Además del senderismo, Chaves también se aventuró con el paracaidismo, el kayaking y el buceo.

“Después de cruzar la cordillera pasó algo interesante: un joven indígena, que nunca había llegado a la Gran Área Metropolitana, se aventuró a venir solo, sin un colón en la bolsa. Su objetivo era encontrarme para cumplir su sueño: ser un bombero. Desde ese momento, Eliézer Villanueva está integrado al Cuerpo de Bomberos”.

Actualmente, el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica cuenta con 1.000 integrantes; 50 son voluntarios, 20 son mujeres.

El Jefe

Tras desayunar, Chaves se dispone a comenzar el día de trabajo. Se despide de su esposas y sus dos hijos, y sube al pick up rojo, con el escudo de Bomberos en un costado.

Encaminado, Chaves relata, entre risas y recuerdos, cómo dejó atrás el montañismo: fue una dura –y forzosa– etapa de transición en su vida que comenzó en el 2000, cuando un accidente automovilístico destrozó su cadera y, durante un año, no pudo caminar.

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La primera tarea del día, que lo esperaba en la estación de bomberos en Tibás, era una celebración: tras un año de esfuerzos, se pudo entregar la última unidad móvil de apoyo de las 25 que se necesitaban.

En la estación, los presentes se ponen de pie y saludan, eufóricos, a Chaves, quien se dirige a ellos con un discurso: “Estas unidades son una respuesta ante el problema de escasez de agua, ya que al tener más capacidad para transportarla y expulsarla a presiones más fuertes, aseguran el suministro del líquido durante las emergencias”.

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El camino que condujo a Chaves hasta esta posición del Director que celebra un proyecto exitoso con sus compañeros y subalternos, comenzó cuando tenía 13 años y se enroló en Paramédicos de Costa Rica, del cual también formaba parte su padre. Durante ese tiempo, hizo buenas migas con bomberos, con los cuales se veía para jugar fútbol y salir.

Dos años después, ingresó al voluntariado de bomberos al tiempo que estudiaba y se graduaba como Ingeniero Químico en la Universidad de Costa Rica. En el 2003 fue nombrado Director General de Bombero; fue el comienzo de una etapa de cambios en la institución.

La F5

La agenda de Chaves no permite tiempos muertos: pasadas las diez de la mañana, concluida la entrega de la unidad, se dispone a seguir su camino, esta vez hacia el Centro de Operaciones de Bomberos F5, en Santo Domingo de Heredia.

Desde que Chaves asumió su puesto, se planteó una serie de metas específicas que, gracias al esfuerzo de muchas mentes involucradas, se han podido lograr.

“El primer éxito fue una reforma a la ley, en el 2008”.

Se refiere a la Ley de Modernización del Mercado de Seguros, que es consecuencia del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, en cuyo artículo 154 se incluye la reforma integral de la Ley del Cuerpo de Bomberos del Instituto Nacional de Seguros N°8228.

“La reforma nos otorgó carácter de órgano con desconcentración máxima del INS”, cuenta. Básicamente, le dio independencia a Bomberos para tomar decisiones con injerencia mínima del INS.

“El segundo logro fue resolver la capacidad operativa; había comunidades a 80 o 100 kilómetros de la estación más cercana. Abrimos puestos en Los Chiles, Puerto Jiménez, Cariari, Bribri, entre otros; además, se está renovando la flotilla”.

Chaves también destaca la modernización del taller mecánico para el mantenimiento de las unidades, así como el manejo de operaciones. Según Chaves, el número de emergencias que Bomberos atiende aumenta año con año, y no había espacio para reuniones en caso de una emergencia mayor.

Así nació el Centro de Operaciones F5, donde Chaves se sentó junto a otros directivos para discutir una agenda temática, parte de su labor diaria.

El Benemérito Cuerpo

La Academia de Bomberos está en San Antonio de Desamparados, a donde Chaves arribó a eso de las dos de la tarde. En un aula le esperaban profesores y alumnos del curso Sistema Comando de Incidentes, parte del programa que deben seguir los aspirantes a bomberos.

En el aula, una pequeña maqueta simulaba un accidente de tránsito con piezas de LEGO. Chaves entró en acción con su experiencia, demostrando el procedimiento para rescatar a las víctimas del incidente.

“Las emergencias son ilimitadas y es por eso que la educación, el entrenamiento y los recursos tienen que satisfacer cada caso particular. Un claro ejemplo fue el hundimiento del catamarán, en el 2015; las unidades de buceo deben de saber cómo actuar ante una situación de este tipo”, manifiesta.

La Unidad de Buceo es, por cierto, uno de sus mayores aportes al Cuerpo de Bomberos; se inauguró en el 2007 de manera oficial, aunque desde mediados de los años 70 el entonces director, Carlos Solórzano, inició la capacitación en trabajos subacuáticos.

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Al finalizar el exhaustivo día laboral, una pregunta parece resumir tantas horas de esfuerzo: ¿Cuál cree que es su destino como Director de Bomberos?

Sin aires de grandeza, y con una profunda sencillez, Hector Chaves responde:

“Mi propósito no es ser recordado ni admirado por las personas; simplemente tengo que seguir creando un camino para las futuras generaciones. El Cuerpo de Bomberos tiene más de 150 años de existencia gracias al esfuerzo de muchos actores, y mi deber es entregar un Cuerpo de Bomberos más fuerte que el que recibimos”.

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