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Hazel Cepeda, gerenta general del ICE: ‘Seguiremos en cirugía mayor, lo puedo asegurar’

Luego de un año agridulce en las finanzas del Instituto Costarricense de Electricidad, el 2021 será de más recortes y acomodos en la operación del principal proveedor de electricidad y telecomunicaciones del país

Hazel Cepeda Hodgson, gerenta general del ICE, acumula año y medio en ese puesto, desde el cual intenta poner orden en una casa con muchas deudas y menos ingresos este 2020 debido a la pandemia de covid-19.

A pesar de los tiempos difíciles, dice que no ha perdido el entusiasmo en su ruta de estabilizar las finanzas del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) mediante recorte de gastos, venta de activos no esenciales y ajustes en procesos que, insiste, ya dan buenos resultados en la contabilidad.

Sin embargo, reconoce el embiste de la pandemia y la devaluación del colón en las finanzas del principal proveedor de telecomunicaciones y electricidad del país. A setiembre, el ICE reportó una pérdida de ¢81.000 millones y mantiene una deuda por ¢3,9 billones.

Por eso, adelantó Cepeda, en el 2021 mantendrá el bisturí en mano, pues la “cirugía mayor” de las finanzas sigue en curso hasta alcanzar la sostenibilidad y eso podría hasta incluir ajustes de personal.

Así lo expresó en una conversación virtual de 40 minutos, el pasado 16 de diciembre. Este es un resumen de ese diálogo.

—Al observar los recientes estados financieros, ¿qué cree que pasó este año y qué previsión teje a raíz de la pandemia desde el punto de vista de la salud y estabilidad financiera?

—Quisiera reafirmar que la recuperación de las finanzas ha sido de manera sólida y contundente, aún y cuando hemos tenido un año complicado para todo mundo. A pesar de la pandemia, no hemos perdido de vista el tema de la sostenibilidad y más aún: seguimos a paso firme con una franca recuperación.

”Este año logramos resultados importantes. Y no solo para proyectar un ICE diferente, sino para hacerlo sostenible por muchos años y brindar los servicios que requiere el país en materia eléctrica y de telecomunicaciones, según nuestro mandato de ley.

“Si bien la pandemia trajo una importante reducción en la demanda eléctrica de un 3,6%, con las acciones de eficiencia desde enero y ya aprobada la primera etapa de reorganización del ICE, recortamos nuestros costos y gastos por casi ¢60.000 millones y usamos menos flujo de caja por unos ¢110.000 millones, incluido ese menor gasto que menciono”.

—¿Pero cómo cierran respecto al 2019?

—Esos resultados, sin duda, nos ponen con un margen de operación mejor y por encima del 2019.

”Tuvimos un excedente de operación de ¢206.693 millones, el cual supera en ¢59.348 millones al de setiembre de 2019. Ese año, el margen de beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones fue del 35%, mientras que el actual alcanza el 43%; ese fue nuestro desempeño empresarial”.

—¿Y la deuda?

—Eso sí, no dejaremos de lado que el peso de la deuda del ICE es importante y fuerte en dólares. Este año, el tipo de cambio nos jugó una mala pasada.

“El comportamiento de la devaluación tuvo un impacto importantísimo en nuestra deuda y nos generó un efecto de diferencial cambiario. Esto implicó un gasto adicional de ¢119.000 millones en el pago de obligaciones.

“Eso nos comió mucho de nuestro esfuerzo operativo y así se reflejó en la utilidad neta, pero no significa que desembolsamos ese dinero con recursos propios. Sí es un reflejo contable pero acá enfatizo los esfuerzos hechos porque nos permitieron sobrellevar la caída en la demanda eléctrica este año, y aún así, lograr un resultado mejor que en 2019″.

¿Supone eso sacar el pie del acelerador en esa ruta a la estabilidad financiera?

— Para nada, no nos detendremos. Sabemos que aún estamos en una brecha importante de cambio cultural a nivel del Instituto, centrada en cómo desea y cómo trabajará el ICE para proyectarse distinto a sus clientes.

“Además, tampoco nos hemos detenido en nuestros negocios; la pandemia nos hizo sacar la casta y por eso era importante el ingreso de un equipo ejecutivo con experiencia y el compromiso de apalancar al ICE”.

Como en telefonía móvil, por ejemplo, siempre una arena reñida...

— Ahí revisamos muy a fondo el modelo de negocio y nuestras relación con los fabricantes de teléfonos. Logramos negociaciones fuertes, aprovechamos la oportunidad.

“Cuando usted se sienta a negociar con marcas grandes como Apple y Samsung, donde hay que negociar como país, sacamos acuerdos importantes al cierre del 2019 con los cuales eliminamos costos y márgenes negativos.

“Ese proceso nos permitió recuperar unos ¢15.000 millones anuales de margen que servirán para subsidio en celulares vendidos con los planes de telefonía. Vamos a dar un giro sólido y contundente allí”.

— Parte de esas acciones sería subsidiar teléfonos ¿Va por ahí el asunto?

— Este es un negocio en competencia y no nos detuvimos en el tiempo, pues siempre hemos trasladado beneficios con una mejor oferta.

“Tanto la competencia como nosotros revisamos paquetes y ofertas y el ICE mantiene en una gama importante de su oferta; un mayor atractivo y competitividad. Ya hace tiempo replanteamos nuestro portafolio, el cual nos diferencia. Está a luz y ojos de todos”.

— ¿Y cómo le fue con la última movilidad laboral voluntaria? Inevitablemente esa búsqueda de eficiencia ha generado respuesta y, supongo, alguna oposición.

—El ICE es muy importante para este país y los cambios que tenemos en curso tienen sus simpatizantes y algunas resistencias al cambio. Yo en particular creo firmemente en los programas de movilidad laboral voluntaria.

¿Y cómo quedaron los números?

— La movilidad laboral del 2019 fue acogida por 217 personas mientras que en este 2020, de manera indicativa, pues aún estamos en revisión, se apuntaron 285 personas. En 12 meses, del 2019 al 2020, sumamos 502 personas que manifiestan su voluntad de irse por cuenta propia.

“Y este es un esfuerzo que el ICE seguirá aplicando”.

— Una transformación como la que se desea en el ICE requiere esas movilidades pero, de ser insuficientes, también una lógica, previsible y hasta dolorosa revisión del tamaño de la planilla ¿Cuán cerca se está de eso?

Aquí lo más importante, y quiero dejar este mensaje, es que en nuestra administración tenemos una balanza, la cual nos dice que debemos asegurar el servicio pero asegurando la sostenibilidad financiera.

“No hay forma de generar un impacto social y un acompañamiento en la reactivación económica del país sin un aseguramiento financiero. Entonces sí, los procesos de movilidad laboral son un mecanismo, pero tenemos otros procesos que siguen en ejecución.

“Los primeros pasos fueron un diagnóstico que implicaron cambios a nivel ejecutivo, este año hicimos un análisis de todas las áreas y tenemos en curso una serie de propuestas que esperamos se concreten en seguir bajando a las demás capas de la organización para buscar la eficiencia”.

—¿Y esto se consolida en el 2021?

—Ya en el 2020 concluimos la etapa de diagnóstico organizacional y esperaríamos el acompañamiento del Consejo Directivo, que estoy segura tendremos, porque hemos trabajado muy unidos, y que la implementación se inicie en el 2021.

”Eso nos permitirá ir a la siguiente capa donde, en efecto, sí hablamos de movimientos de algunas actividades, pero ello luego nos llevará a una etapa siguiente donde fijaremos modelos de cómo deben ser ciertos procesos. Ahí es cuando se ajustarán y calibrarán todas las actividades para que se ejecuten de forma diferente, eficiente y con un mejor resultado y, como dije, eso irá de la mano con recursos tecnológicos.

“En el 2021 vamos, de forma técnica y responsable, a hacer los ajustes que requerimos”.

—¿Incluidos acomodos de personal?

—Hemos tenido también la posibilidad de ver una oferta de productos y servicios importantes que nos permitirán reenfocar muchas de las actividades de nuestros funcionarios, sobre todo que atienden clientes, y mejorar esa experiencia. Entonces, el proceso va a implicar más bien una migración de personas hacia tareas con una mayor rentabilidad, más directa y clara.

¿Y cómo ha sido empujar estos cambios tan profundos?

—No todos los procesos han sido sencillos. Y para mí es importante que quede claro.

”En el camino, hemos tenido el convencimiento y acompañamientos de centenares de personas para estos cambios, pero también, por supuesto, hemos sentido una natural condición de no acompañamiento de algunos sectores de la organización”.

¿Quiénes, los sindicatos del ICE?

— Hay una mezcla. No pensemos en organizaciones, más bien pensemos en las personas, quienes, en algún momento, sin la información adecuada de qué hacemos y sin estar cerca de lo que estamos haciendo, no han tenido todos los elementos para determinar si esto les satisface o no.

”Cierto que vamos a iniciar el 2021 con un proceso de comunicación muy fuerte de los cambios y, aunque tengamos a ciertos sectores y personas, incluso reacios a estos, con una buena comunicación y participación, esas personas verán que el ICE necesitaba de este ajuste para afrontar retos y seguir por muchos años.

”Lo que venimos hacer es cimentar las bases de lo que el ICE requiere para afrontar los retos que tiene al frente; retos que se superaron en el pasado con creces, pero que hoy nos ponen en un escenario de más competencia en todos los frentes. Para eso necesitamos un ICE renovado.

”Seguiremos en cirugía mayor, lo puedo asegurar”.

Juan Fernando Lara Salas

Juan Fernando Lara S.

Redactor en la sección Sociedad y Servicios. Periodista graduado en la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Redactor del año de La Nación (2012). Escribe sobre servicios públicos, infraestructura, energía y telecomunicaciones.