Diego Bosque. 12 agosto
Román Macaya alega que aceptaron las mascarillas no médico porque tenían cero inventario. Foto: Roberto Carlos Sánchez @rosanchezphoto
Román Macaya alega que aceptaron las mascarillas no médico porque tenían cero inventario. Foto: Roberto Carlos Sánchez @rosanchezphoto

El lunes 13 de julio, el presidente ejecutivo de la CCSS, Román Macaya, le dijo al país, en conferencia de prensa, que la distribución de 700.000 mascarillas de uso no médico en hospitales se dio por error, pues no revisaron la rotulación de los empaques.

El uso de ese tipo de tapabocas pone en riesgo a médicos y enfermeras porque no garantiza el porcentaje de filtración de fluidos necesario para protegerlos cuando atienden a pacientes con la covid-19.

“Fue que se entregaron sin ver que tenían una rotulación que decía ‘non-medical’”, dijo Macaya ese 13 de julio. Agregó que “queremos revisar dónde estuvo la falla”.

No obstante, La Nación publicó el lunes 10 de agosto documentos que revelan que la entidad conocía ese defecto, pero los aceptó “por interés público” sin detallar qué significa esa expresión.

Ahora, tras esa publicación, el jerarca añadió nuevos elementos a la historia.

Asegura que aceptaron los cubrebocas porque tenían “inventario cero” en sus bodegas centrales y citó una nota escrita a mano que no aparece en el expediente de ejecución, ni tiene número de folio.

“El interés público fue... o sea... Hay mascarillas de mascarillas, hay mascarillas quirúrgicas que tienen una banda atrás, una tirita y se amarran a la cabeza por el lado de atrás y hay otras que tienen una liga que va alrededor de la oreja.

“En este caso, cuando dicen: ‘se entregó un producto que no es del código de artículo’ que nosotros compramos y que el oferente había ofertado, eran las (mascarillas) de amarre, esas son más cómodas que las de liga. Las de liga son bastante incómodas y a eso se refiere, de que en el interés público: distribuyan esto porque urge distribuirlo”.

Rechazó, en varias oportunidades, que la entidad supiera que el lote de mascarillas fuera de uso no médico desde que llegaron el 30 de junio a sus bodegas.

¿Por qué Macaya redujo el problema, el 13 de julio, a un error en la revisión del etiquetado y un mes después admite “inventario cero” de mascarillas para justificar la recepción y reconoce diferencias entre la mercancía entregada y la pedida?

“Bueno... Las preguntas surgen de donde surgen y surgen en vivo y a todo color, a veces no se mencionan las cosas, pero esto... este el documento (señala el folio 77 del expediente 2020CD-000064-5101) en el cual ustedes se basan para decir que ya se sabía que no eran de uso médico y que se distribuyeron a pesar de eso, por interés público y ese documento no lo dice por ningún lado.

“Vea, atender una pandemia es cosa seria y muy complicada. Entonces, nadie está en contra de la fiscalización, de la transparencia y del periodismo abierto y siempre que consulten por la oficina de prensa se le va a responder lo que consulten. Eso para cualquier periódico o cualquier medio de comunicación. Pero también tenemos que tener cuidado. La legitimidad, la imagen de la Caja es muy importante, porque es la institución más importante del país atendiendo esta pandemia”, respondió.

De acuerdo con Macaya, el folio 77 tiene un dorso. Sin embargo, ese dorso no aparece en el expediente, ni tiene número de folio. La Nación le comunicó a él esta situación al final de la conferencia de prensa de este martes 11 de agosto.

FUENTE: Expediente de ejecución 2020CD-000064-5101    || DISEÑO / LA NACIÓN.

Le consultamos, por medio de la oficina de prensa, por qué la nota escrita a mano que leyó durante la conferencia de prensa de este martes no aparece en el expediente de ejecución y que indicara el número de folio para corroborarlo de manera independiente, pero dijeron que responderán “a la brevedad posible”.

Auditoría pide sanciones

¿Cómo entraron 700.000 mascarillas de uso no médico a las bodegas de la CCSS?

La Auditoría Interna de la CCSS pidió abrir procedimientos administrativos para sancionar a los funcionarios responsables de autorizar un lote de 700.000 mascarillas de uso no médico las cuales de distribuyeron para proteger de contagios a personal de hospitales.

Además, advirtió que la Gerencia de Logística debe castigar eventuales incumplimientos de contrato cometidos por la empresa Interconsultorías de Negocios y Comercio IBT, S. A, encargada de suministrar 2.890.000 mascarillas quirúrgicas descartables por $1,1 millones.

Por último, los auditores demandan a la Gerencia de Logística analizar este caso y mejorar los controles internos “en cuanto a los procesos de selección del contratista y de ejecución contractual”.

Las recomendaciones fueron expuestas a la Junta Directiva el jueves pasado, pero dieron una semana más para ampliar el informe y ser “más contundentes”.

“Fue una decisión unánime de que fortalecieran el informe y eso lo vamos a recibir. No puedo dar criterio porque no conozco el nuevo informe. Se recibió un informe y se pidió... queremos algo más contundente, en el sentido que se acelerara, principalmente eso, tener un informe el jueves, idealmente y eso es lo que vamos a hacer, hablemos el viernes”, concluyó Macaya.

El primer informe de auditoría, del cual este diario tiene una copia, expone dos grandes conclusiones: no existe evidencia de que la Gerencia de Logística haya realizado pruebas para precisar la calidad de las mascarillas para proteger de contagio al personal médico.

Además, el oferente llevó a las bodegas centrales de la entidad tres lotes de cubrebocas de marcas diferentes a las ofrecidas.

Se trata de los lotes 20200428-001, 20200417 y 20205, todos correspondientes a la contratación por $1,1 millones a favor de la empresa Interconsultoría de Negocios y Comercio IBT S. A..

Esa empresa nunca había ganado contratos con la seguridad social y tardó más de tres meses en entregar lo solicitado; el plazo original eran 45 días naturales.