Ángela Ávalos. 22 enero
La CCSS invirtió $4,3 millones en la compra de este acelerador monoenergético. El aparato, se suma a otros cuatro aceleradores instalados en el Hospital México, y sustituye la unidad de cobalto que funcionaba en ese centro de salud. Foto: Jorge Navarro
La CCSS invirtió $4,3 millones en la compra de este acelerador monoenergético. El aparato, se suma a otros cuatro aceleradores instalados en el Hospital México, y sustituye la unidad de cobalto que funcionaba en ese centro de salud. Foto: Jorge Navarro

Los cuatro aceleradores lineales que la CCSS mantiene en operación 24 horas, seis días a la semana, desde hace casi dos años, tendrán un leve respiro a partir de la entrada en funcionamiento de un nuevo aparato, este mes.

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) inauguró este miércoles un acelerador monoenergético en el servicio de Radioterapia del Hospital México, con un costo de $4,3 millones.

Es el primero de seis que, paulatinamente, comprará la institución. La inversión total significa cerca de $40 millones, informó Gabriela Murillo Jenkins, gerenta de Infraestructura y Tecnología de la CCSS. Esos recursos también incluyen la construcción de los espacios para garantizar la seguridad y funcionamiento de esa tecnología.

El acelerador monoenergético llega a renovar el tratamiento del cáncer en el país, luego de que se desencadenara una crisis en los servicios de Radioterapia, a mediados del 2018.

Posted by Caja Costarricense de Seguro Social on Wednesday, January 22, 2020

Ese año, salió de operación la última bomba de cobalto, que funcionaba en el Hospital San Juan de Dios, y obligó a la CCSS a trasladar pacientes de ese hospital al México.

La situación provocó un aumento en la lista y los plazos de espera al punto de que se llegó a tener 800 enfermos en espera de radioterapia, con tiempos que rondaban entre los tres y cinco meses para la primera sesión.

Actualmente, entre 320 y 345 pacientes esperan ser vistos por un especialista en radioterapia para iniciar el tratamiento con acelerador. Esto último tarda, en promedio, un mes, informó la jefa del servicio en el Hospital México, Kattia Montero Fernández.

Para Douglas Montero Chacón, director de ese centro médico, la llegada del nuevo equipo representa una mejora en la calidad para los casi 5.000 enfermos que al año se atienden en esas instalaciones.

En camino vienen más aparatos, entre ellos, se espera uno donado por la Junta de Protección Social (JPS), que también se instalaría en el Hospital México.

Dos más llegarán en el 2021 para el centro conjunto que daría Radioterapia a pacientes de los hospitales San Juan de Dios, Nacional de Niños y Nacional de Geriatría. Otros dos, están programados para el Hospital Calderón Guardia, en el 2022.

La inversión de la Caja para la construcción de ese centro se calcula en $16 millones.

Según Román Macaya, presidente ejecutivo de la CCSS, cada hora se diagnostica un nuevo caso de cáncer y cada dos muere una persona por esta causa. “De esa magnitud es nuestro reto”, aseveró.

Para prevenir esa enfermedad, desde el año pasado se incorporó la vacuna contra el cáncer de cérvix, alcanzando una cobertura del 98% para la primera dosis, y un 68% para la segunda.

El nuevo equipo está en capacidad de atender hasta 580 enfermos de cáncer al año. Funcionará 16 horas al día, cinco días a la semana, lo cual permitirá incrementar en un 28% la capacidad total del servicio. Foto: Jorge Navarro
El nuevo equipo está en capacidad de atender hasta 580 enfermos de cáncer al año. Funcionará 16 horas al día, cinco días a la semana, lo cual permitirá incrementar en un 28% la capacidad total del servicio. Foto: Jorge Navarro
Más en menos tiempo

La crisis del 2018 en la atención de pacientes con cáncer, se desató, en criterio del Colegio de Médicos, porque la CCSS no tomó las previsiones suficientes para sustituir estos equipos y fortalecer la atención, de cara al aumento de enfermos.

Los cuatro aceleradores actuales, que tienen entre siete y diez años de funcionamiento continuo, han salido de operación en varias ocasiones, dejando a los pacientes temporalmente sin el tratamiento.

Este es un riesgo que se visualizó desde que se tomó la decisión de programar los tratamientos las 24 horas del día.

La CCSS, no obstante, ha sido clara de que nunca se pondrá en riesgo la seguridad de los pacientes en tratamiento.